La selección nacional de Noruega se vio obligada a interrumpir su sesión de entrenamiento a la mitad de su desarrollo, luego de que los jugadores manifestaran su incapacidad para soportar el calor extremo durante su estadía en Estados Unidos. El cuerpo técnico tomó la determinación de frenar los trabajos en el campo para resguardar la salud de los deportistas.
Ante este escenario, diversos analistas deportivos señalaron que los combinados europeos sufrirán un desgaste significativamente mayor en estas condiciones en comparación con los equipos latinoamericanos.
Según explicaron, esta diferencia radica en la aclimatación natural. Mientras que para los planteles del Viejo Continente este clima resulta asfixiante, los jugadores provenientes de América Latina, Asia y África cuentan con una ventaja adaptativa, ya que están habituados a convivir y competir bajo altas temperaturas debido a las características geográficas y climáticas propias de sus países de origen.


