El conflicto entre Israel y Líbano continúa dejando un elevado saldo de víctimas a pesar del alto el fuego anunciado semanas atrás. Según datos difundidos por el Centro de Operación de Emergencia del Ministerio de Salud Pública libanés, al menos 3.185 personas murieron y otras 9.633 resultaron heridas desde el inicio de la ofensiva el pasado 2 de marzo.
Las autoridades sanitarias indicaron que los ataques y bombardeos israelíes siguen concentrándose principalmente en el sur del territorio libanés. Durante la jornada de este lunes, el Ejército israelí realizó nuevos ataques sobre distintas localidades, entre ellas Dibbine, Qana, Nabatieh y Kfar Remman, además de áreas boscosas y sectores cercanos a instalaciones de gas, según informó la Agencia Nacional de Noticias libanesa.
La escalada ocurre en medio de la conmemoración del Día de la Liberación, fecha que recuerda el retiro de tropas israelíes del sur del Líbano en el año 2000. En ese contexto, el presidente libanés Joseph Aoun reiteró la exigencia de un repliegue total de las fuerzas israelíes que permanecen en zonas del sur del país.
Aoun afirmó que la agresión israelí continúa afectando a comunidades enteras y denunció que varias aldeas siguen bajo una nueva ocupación, situación que consideró una violación de las resoluciones internacionales vigentes.
Mientras persisten los enfrentamientos, Israel y Líbano mantienen en Washington las primeras negociaciones directas en décadas con el objetivo de alcanzar una solución diplomática al conflicto. Sin embargo, el alto el fuego acordado hasta el momento presenta escasa aplicación práctica y no logró frenar completamente los ataques en la región.
La continuidad de los bombardeos y la situación humanitaria generan creciente preocupación internacional, especialmente por el impacto sobre la población civil y la fragilidad de la estabilidad en Medio Oriente.


