Crisis en Bolivia: Bloqueos, escasez de alimentos y presiones políticas acorralan al gobierno de Rodrigo Paz

A solo seis meses de haber asumido la presidencia, Rodrigo Paz enfrenta un escenario crítico marcado por cortes de rutas, desabastecimiento y fuertes demandas gremiales. Jesús Vargas Villena, director de Verdad con Tinta y fact checker en Bolivia Verifica, habló de cómo el reclamo salarial de la Central Obrera Boliviana (COB) y las movilizaciones afines a Evo Morales mantienen en vilo al país.

| Por Raúl Coronel
Foto: Medios internacionales.

La tensión social en Bolivia ha escalado dramáticamente en las últimas semanas. Las movilizaciones, que inicialmente fueron impulsadas por demandas laborales, han derivado en un bloqueo casi total del “eje central” del país, conformado por La Paz en el occidente, Cochabamba en el centro y Santa Cruz en el oriente, además de cortes en las zonas norte y sur.

En diálogo con el programa “Todo Pasa Weekend” de “La Tribu 650 AM”, el periodista Jesús Vargas Villena trazó una radiografía de la compleja situación boliviana, destacando el profundo impacto social y económico que estas medidas de fuerza están teniendo sobre la población civil.

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Ciudades sitiadas y crisis alimentaria

El principal daño de las protestas lo está absorbiendo la ciudadanía, especialmente en la ciudad de La Paz, que actualmente se encuentra prácticamente “sitiada”.

  • Falta de insumos: No hay un problema de falta de producción, sino de logística. Los bloqueos impiden que los productos lleguen a los mercados urbanos.
  • Especulación y sobreprecios: Conseguir carne, verduras y pollo se ha vuelto una tarea titánica. Vargas Villena destacó que el kilo de pollo, un indicador básico de la canasta familiar, ha alcanzado “precios exageradamente altos” debido a la especulación generada por el desabastecimiento.

El detonante: El salario y la economía

La chispa que encendió esta ola de protestas fue el levantamiento de la Central Obrera Boliviana (COB), que exige un incremento salarial del 20%. A este reclamo se sumaron posteriormente mineros, transportistas y el sector educativo.

Sin embargo, el conflicto tiene un trasfondo económico y temporal complejo. Al asumir hace seis meses, el presidente Rodrigo Paz emitió un decreto para quitar parte de los históricos subsidios a los combustibles, una medida que disparó los precios de la canasta básica.

Para amortiguar ese golpe, el mismo decreto otorgó un incremento salarial en noviembre de 2025, equivalente al 20% que hoy se reclama. A pesar del aumento reciente y de la advertencia gubernamental de que no habría otro ajuste, el sector obrero mantuvo su tradición de exigir un incremento cada 1 de mayo.

Vargas Villena subrayó una dura realidad económica, la gran mayoría de la población boliviana vive en la informalidad. Un aumento salarial del 20% beneficiaría apenas a una pequeña fracción de los trabajadores, pero generaría una inflación que afectaría al 100% del país.

El factor Evo Morales y la política

La crisis no es puramente sindical; está fuertemente atravesada por la política partidaria. Vargas Villena explicó que existe una mezcla de exigencias en las calles.

  • Demandas legítimas: Sectores que piden soluciones reales (ítems de educación, mejora en la calidad de la gasolina, transporte).
  • Destitución sin argumentos: Grupos que no tienen un pliego petitorio claro y que, al ser consultados, simplemente exigen la renuncia del presidente Paz.
  • La sombra de Evo: Hay sectores movilizados exclusivamente en defensa del expresidente Evo Morales, quien actualmente enfrenta procesos judiciales en la ciudad de Tarija. Sus simpatizantes denuncian persecución política e intentan presionar al gobierno mediante los bloqueos.

Diálogo a contrarreloj

Ante la inminente asfixia económica de las ciudades, el gobierno de Rodrigo Paz ha realizado cambios en su gabinete para intentar oxigenar su gestión. Como medida de emergencia, el Ejecutivo ha convocado a una mesa de diálogo para este domingo con los sectores más radicalizados, entre ellos los Ponchos Rojos, quienes han protagonizado episodios de violencia en La Paz.

El desafío de la actual administración es lograr la pacificación que le permita, finalmente, comenzar a gobernar. “Es muy difícil juzgar al gobierno actualmente cuando recién han pasado seis meses y todavía no hemos visto la mano de su gestión”, concluyó Vargas Villena, comparando la volatilidad política boliviana con “una novela de la que nunca se sabe cuál será el desenlace”.

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