Al disminuir de forma marcada estos alimentos, el organismo deja de utilizar la glucosa como principal fuente de energía y comienza a recurrir a la grasa. La licenciada en nutrición Laura Otazú explicó que el cuerpo cuenta con dos vías naturales para obtener energía, “de manera similar a un auto flex”, puede funcionar con glucosa o con cetonas, ambas opciones fisiológicamente normales.
“A lo largo de la historia, las personas atravesamos por períodos prolongados sin comer y el cuerpo se adapta produciendo cetonas, una fuente energética estable y eficiente”, resaltó.
La profesional comentó que una dieta cetogénica bien planificada, conocida como keto, “limpia”. Se prioriza el consumo de carnes, pollo, pescado y huevos, junto con grasas saludables como aceite de oliva, manteca y aguacate. También se incorporan verduras, especialmente las de hojas verdes y bajo índice glucémico, frutos secos y semillas en cantidades controladas, además de algunos lácteos según la tolerancia individual.
Por el contrario, se excluyen alimentos como azúcar, pan, harinas, cereales, papas, mandioca, gaseosas, jugos y productos ultraprocesados. Otazú aclaró que no se trata de consumir cualquier tipo de grasa, sino de elegir alimentos de calidad. Cuando la dieta keto está bien indicada, puede contribuir a la reducción de grasa corporal sin pérdida muscular, disminuir la ansiedad por la comida, mejorar los niveles de energía, la claridad mental y reducir procesos inflamatorios.
Este tipo de alimentación suele utilizarse en personas con sobrepeso, diabetes, resistencia a la insulina, entre otras condiciones metabólicas, así como algunas patologías específicas como ciertos tipos de cáncer, depresión y Alzheimer, siempre bajo supervisión profesional. La nutricionista advirtió que realizar keto sin acompañamiento adecuado puede provocar efectos como cansancio, mareos, dolor de cabeza y déficits nutricionales.
Señaló que la dieta cetogénica no consiste únicamente en eliminar el pan, sino en aprender a estructurar correctamente los platos, hidratarse de manera adecuada y comprender que no se trata de un plan para sostener de por vida, sino de una herramienta que debe adaptarse a cada persona y a cada contexto.



