Ana Paula Céspedes, modelo de alta costura, exmiss y piloto, construyó una trayectoria marcada por la constancia y la vocación. Céspedes combina dos mundos que, a primera vista, parecen opuestos, pero que en su recorrido conviven de manera natural.
Céspedes explicó que al finalizar el colegio inició el curso de piloto privado, mientras paralelamente desarrollaba su carrera como modelo. Señaló que fue gracias a los trabajos en el modelaje que ingresó en el mundo de los certámenes, experiencia que dos años después la llevó a ser designada Miss Supranational Paraguay 2018.
Indicó que ya era piloto cuando obtuvo el título, aunque con el tiempo logró completar todas las habilitaciones necesarias hasta alcanzar la licencia de piloto comercial. La aviación, según relató, no fue una elección aislada, sino una pasión heredada. Relató que su abuelo fue piloto y que su padre continúa ejerciendo, incluso compartiendo vuelos con ella en algunas ocasiones.
Reconoció que cuando inició su formación había pocas mujeres en el rubro, afirmó que nunca sintió diferencias y valoró el apoyo recibido en su entorno. Sobre su pasado como reina de belleza, Céspedes reconoció que pudo haber influido en la forma en que era percibida dentro del ámbito aeronáutico, aunque aseguró no arrepentirse, ya que esa etapa forma parte de su historia personal y profesional.
En la actualidad, Céspedes continúa vinculada al trabajo con marcas en el ámbito publicitario, aunque afirmó que su principal dedicación está puesta en la aviación. Señaló que vive este presente con satisfacción, al haber concretado dos sueños que la acompañaron desde la infancia. Casada con un piloto, indicó que lleva una vida tranquila junto a su esposo, combinando profesión, vocación y estabilidad personal.




