La sandía ocupa hoy el segundo lugar como cultivo de renta en la agricultura familiar campesina del sur de Itapúa. La 30.ª Fiesta Nacional de la Sandía, realizada en Paso Güembé, volvió a mostrar el impacto productivo y económico del rubro.
PASO GÜEMBÉ, Trinidad, Itapúa. Con una masiva participación de productores y visitantes, este fin de semana se desarrolló con éxito la 30.ª edición de la Fiesta Nacional de la Sandía, organizada por la Asociación de Productores de Paso Güembé. El evento volvió a poner en primer plano a uno de los cultivos de mayor impacto económico para la agricultura familiar de la zona sur del departamento.
Uno de los momentos destacados fue el tradicional concurso de la sandía más pesada, que este año tuvo como ganadora a una fruta de 23 kilos, producida por Isidro Fernández, agricultor local. La celebración incluyó además exposiciones, degustaciones y trabajos artísticos, como el tallado de sandías alusivo a los 30 años de la fiesta.
El cultivo de sandía como rubro de renta comenzó hace tres décadas precisamente en esta comunidad. En sus inicios, la producción estaba destinada casi exclusivamente al autoconsumo, pero el buen rendimiento y la rápida aceptación en el mercado impulsaron a los productores a escalar la actividad. Con el tiempo, la experiencia se replicó en otros distritos del departamento.
Actualmente, la sandía ocupa el segundo lugar entre los rubros de renta de la agricultura familiar campesina en la zona sur de Itapúa, solo por detrás de la cebolla. Así lo afirmó el ingeniero agrónomo Diosnel Bareiro, director regional de la Dirección de Extensión Agraria (DEAG), dependiente del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Según Bareiro, los principales rubros de renta de la región son, en orden de importancia: cebolla, sandía, ajo, papa y sésamo negro. Mientras que hace algunos años solo tres distritos cultivaban sandía con fines comerciales, hoy son 11 los distritos que incorporaron este rubro: José Leandro Oviedo, San Pedro del Paraná (Timbo-i), General Artigas, Coronel Bogado, San Cosme y Damián, General Delgado, Capitán Miranda, Cambyretã, Trinidad (Paso Güembé), Nueva Alborada y Encarnación.
En cuanto al apoyo técnico, Bareiro indicó que este año se entregaron 30 paquetes de semillas híbridas de alta calidad, valuados en aproximadamente G. 30 millones, además de asistencia técnica permanente por parte de profesionales del DEAG.
Uno de los desafíos del rubro es ampliar el período de oferta. Si bien la sandía es una fruta típica del verano, se trabaja para extender su presencia en el mercado hasta siete meses al año, desde fines de agosto hasta febrero. Experiencias de producción en invierno fueron descartadas por la baja demanda de consumo en esa época.
Los datos de la zafra 2024 reflejan el impacto económico del cultivo: se registraron 588 productores, con 211 hectáreas sembradas en los 11 distritos. En términos comerciales, se vendieron más de 374.000 sandías, generando ingresos superiores a G. 3.700 millones para la agricultura familiar. La zafra 2025 aún no fue evaluada.
El rendimiento promedio oscila entre 800 y 2.000 frutas por hectárea, con precios de venta que van desde G. 10.000 hasta G. 40.000 por unidad, según tamaño y calidad.
Finalmente, Bareiro explicó que la sandía forma parte de un programa de planificación productiva, que identifica a productores con experiencia e infraestructura mínima. El objetivo es optimizar los recursos públicos y asegurar una producción ordenada, permitiendo incluso coordinar la oferta local con los controles fitosanitarios para evitar una competencia desleal con productos importados.



