Ni bien culmina el festejo de Año Nuevo, los padres tienen la cabeza puesta en el Día de los Reyes Magos. La fecha es muy especial, pues es el momento de cumplirles a los más pequeños de la casa la fantasía de recibir ese regalo anhelado. Los más infalibles ayudantes de los magos del Oriente se encuentran sobre la avenida Eusebio Ayala varios días antes de la fecha especial.
A mediados de diciembre, Juan, su esposa y sus dos hijos arman una especie de campamento con todo lo necesario para subsistir durante, por lo menos, 10 días.
En realidad, esta ya es la parte final del trabajo pero la más importante, pues irán a instalarse nada menos que sobre la avenida Eusebio Ayala, frente al Colegio Nacional de la Capital, para vender las casitas de muñecas que vienen preparando desde el mes de octubre.
El trabajo es intenso, pues si bien son de madera terciada, la trabajan con finas terminaciones y las pintan de tonos blancos y rosas. Completan la decoración con encantadores y diminutos mueblecitos. Año tras año, esta minuciosa elaboración de carpintería es la sensación de las niñas que piden a los Reyes Magos llevarse una casita para albergar a sus muñecas.
Para ayudar a los Reyes del Oriente, están vendedores como Juan, que, desde el 1 de enero, se instalan día y noche en sus puestos callejeros. Y es que los padres suelen aprovechar el horario de la madrugada de los primeros días del año para comprar ese regalo soñado por sus pequeños.
Los padres más precavidos prefieren liquidar el expediente y tener listo el regalo antes, pero hay otros quienes solamente pueden escaparse de los chicos en la noche del 5 de enero.
Eusebio Ayala: el reino de los juguetes
Si usted es de los que busca juguetes a última hora, no se preocupe. Donde nace la avenida Eusebio Ayala, y aproximadamente hasta su intersección con General Santos, encontrará predispuestos y sin importar qué hora de la madrugada sea a estos infalibles asesores de los Reyes, que le facilitarán el camino para cumplir la fantasía infantil. Todo sea porque, al amanecer, la casa se llene de ojitos brillosos y sonrisas.
Las casitas se consiguen desde G. 150.000, y el precio sube según el tamaño y complejidad de los detalles que tengan.
Claro, esta es solo una opción de las incontables alternativas que tienen en cuanto a juguetes que se pueden conseguir. Los hay para todos los bolsillos, desde pequeños juegos de cocinita o pelotas de G. 20.000, hasta las muy pedidas piletas, que se encuentran desde G. 250.000.
Este año, los peluches son tendencia en la lista de pedido de los chicos, pues hubo películas que impactaron a los peques y desean tener representados a sus personajes favoritos.
Los juguetes más pedidos
Los juguetes inspirados en la cinta “Las guerreras del K-pop” son los que ocupan el primer lugar en la predilección de los chicos. Tanto niños como niñas buscan no solo peluches, sino juguetes de diferentes modelos, que mueven brazos y piernas, emiten música, luces y novedades que encandilan la atención del público infantil.
El orden
En medio de esa fascinación que produce mirar juguetes, incluso para los adultos, también está la otra cara de la moneda. En medio del calor y la adrenalina de las ventas, suelen desatarse disputas entre vendedores, que pelean por los espacios que ocupan.
Como algunos son vendedores estables que pagan canon a la Municipalidad, pero otros son comerciantes ocasionales que no están abonando nada, ese es el origen de la tensión, que va en escalada y suele llegar hasta las agresiones físicas.
La Policía Municipal de Tránsito, la Policía Municipal de Vigilancia y funcionarios de la Dirección de Mercados son los encargados de poner orden en toda la zona, primeramente conversando con los vendedores informales, pidiéndoles que eviten conflictos y que no bloqueen el tránsito peatonal en las veredas. Por otro lado, está prohibido vender en el paseo central de la avenida y tampoco se deberá interrumpir el tránsito de vehículos sobre Eusebio Ayala.
Controles a vendedores son rigurosos
Alejandro Buzó, director de Mercados, explicó a La Tribuna que los vendedores ocasionales que solo se quedarán durante temporada de reyes están pagando un canon de G. 30.000 por día; en tanto, los vendedores que planean quedarse todo el verano pagan G. 5.500 por metro cuadrado.
El responsable de los mercados explicó que este año están aplicando en forma más estricta la ordenanza N.º 551/15, con controles diarios a todos los puestos callejeros. La Policía de Vigilancia verifica que cada vendedor apostado esté registrado en el portal digital eventos.dmz.com.py, pues esta es la prueba de que están en regla con el pago de su canon. Si no se encuentran registrados en el portal, se les pide que se retiren del lugar hasta que hagan el trámite correspondiente.
El Día de Reyes tiene su magia, pero también su cuota de estrés para vendedores y padres. Pero cuando en la mañana del 6 de enero vea la sonrisa entusiasmada de su hijo, sabrá que todo sacrificio valió la pena.


