Todos los días, Juan Bogarín hace una larga caminata por los pasillos más concurridos del Mercado 4 para vender la mayor cantidad posible de litros de jugo. Lleva cinco años en esta dinámica, algo desafiante para sus 65 años. Pero al no tener la seguridad de la jubilación, es este transitar estratégico el que le permite llegar a fin de mes con los gastos de salud y alimentación.
Con una sonrisa amable que no se deja vencer ni por el calor ni por las dificultades diarias, Juan Bogarín camina por la calle República de Colombia y otras arterias comerciales muy concurridas del Mercado N.º 4 para captar clientes.
Su labor es estratégica. Mientras su esposa queda al frente del puesto, él recorre por las calles para captar más clientes interesados en refrescarse con deliciosos jugos naturales para aliviar las altas temperaturas de diciembre. La técnica le funciona muy bien, pues los que no logran llegar al sitio de venta tienen la comodidad de que Juan les acerque jugos recién hechos en propias manos.
Diciembre trajo algo más de movimiento y, con él, la esperanza de reunir un ingreso extra para afrontar los meses que vienen.
Su realidad, como la de muchos comerciantes, se mide día a día. “Me va bien, por ahora. Se salva el día”, resume, sin exageraciones ni promesas.
El secreto: la pausa alternada con el esfuerzo
Juan conoce los tiempos del mercado y también los propios. Su jornada laboral se extiende, por lo general, de 09:00 a 16:00. “Manejo mis horarios”, explica, una flexibilidad que le permite adaptarse al esfuerzo físico que implica recorrer durante horas. Otro de sus trucos es que la caminata tenga pausas para charlar con sus amigos, relajarse un poco y seguir. Son esos respiros que se toma los que le hacen mantener una inquebrantable alegría que supera el cansancio.
Calor favorece al rubro de los jugos
Las altas temperaturas también influyen en el movimiento, por lo que diciembre se vuelve un mes favorable para el rubro de Juan. En este sentido, reconoce que el panorama comercial mejoró levemente en la primera quincena de diciembre, aunque no es tan alentador como en años anteriores.
Aun así, el aumento del movimiento genera expectativas. Para los comerciantes del Mercado N.º 4, el último mes del año es un periodo en el que buscan generar un poco más de ingresos para prepararse para enero, que suele ser un poco ingrato. “Tenemos esperanzas en que más adelante mejore”, dice Juan, con cautela.
¿Su meta para fin de año? La que tiene cualquier trabajador: “ganar una platita extra”.
No pide grandes ganancias, sino lo necesario para afrontar el año siguiente y, en este cometido, cada cliente suma, y cada jornada es una nueva oportunidad.
En su caminar lento pero constante, Juan saca adelante su vida sin jubilación, así como muchos otros adultos mayores en el Mercado 4. Con esfuerzo diario, se salva el día, y en esa sumatoria de jornadas se construye la vida del trabajador que decide quejarse menos y luchar más.



