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Doña Isabel, tres décadas trayendo la Navidad a Encarnación como pesebre

Las obras, traídas directamente desde Areguá, son elaboradas por diferentes casas o fábricas de artesanía.

| Por La Tribuna
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“Los jóvenes ya no quieren trabajar en esto; los ancianos van falleciendo y, con ellos, se van los conocimientos y el dominio del arte”, expresó doña Isabel.

COPETE

Con la llegada de la artesana de Areguá, Isabel Fernández, se da inicio a la previa de todo lo que significa la Navidad paraguaya. Su colorido cargamento de alfarería con pesebres navideños y figuras de cerámica adornan el paseo de la avenida Japón, en el barrio La Victoria.

ENCARNACIÓN. Con sus 85 años, y una vitalidad envidiable, doña Isabel Fernández se constituyó en una verdadera embajadora de los artesanos de Areguá. Desde hace 30 años, ininterrumpidamente, con la llegada del mes de noviembre, la artesana llega con su cargamento producido por las manos de los artistas de su ciudad de origen.

Los ranchitos de paja, los cántaros y las figuras son elaboradas por distintos artesanos, y con ellos se arman los pesebres que finalmente están listos para adornar las casas, esto es resultado de un trabajo cooperativizado, explicó.

La exposición está instalada en el paseo central de la avenida Japón, entre las calles 29 de Septiembre y Sargento Reverchon, en cercanías a la sede de la Gobernación de Itapúa.

“Este año nos quedamos hasta el 22 de diciembre y si Dios me sigue dando fuerzas, vamos a continuar viniendo cada año”, sostuvo la artesana. Debido a la edad, doña Isabel es acompañada por sus hijos, quienes siguen su trayectoria en la creación y difusión de la artesanía tradicional de nuestro país.

Un arte que se va perdiendo

La artesana valoró la riqueza de la artesanía paraguaya, y la labor de las manos que traducen el barro en bellas y coloridas obras que alegran la vista y la vida. Es muy linda nuestra tradición navideña expresada en obras de artesanía, es una tradición que debemos conservar, señaló.

Advirtió, sin embargo, que tan linda costumbre se va perdiendo. “Los jóvenes ya no quieren trabajar en esto; los ancianos van falleciendo y con ellos se van los conocimientos y el dominio del arte”, apuntó.

Con todo, la artesana se muestra optimista de que tan rica tradición del pesebre tradicional se mantenga viva. A la gente le gusta, hay familias que mantienen viva la tradición de armar un pesebre tradicional en su casa, y mientras esta costumbre se mantenga, la artesanía tendrá vida, sostiene.

Entre los compradores, muchos turistas argentinos también adquieren los productos. En la vecina orilla habitan muchas familias con abuelos o padres paraguayos, y esta costumbre se transmite de generación en generación.

Entre los productos, los más requeridos y apreciados son los pesebres tradicionales, con sus casitas con techo de paja y las figuras que lo adornan.

Animales domésticos, figuras de frutas tradicionales de temporada, como sandías, melones, y los infaltables “Reyes Magos” y sus camellos conforman el coro de figuras que acompañan la imagen del Niño Jesús en el pesebre, junto a las figuras de José y María.

Todos tienen igual número de piezas, pero los precios varían de acuerdo al tamaño de las figuras, comentó la artesana. La gama de precios oscila desde G. 60.000 hasta un millón de guaraníes.

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