El traslado de padres mayores a la vivienda de un hijo o hija, ya sea por una enfermedad o por la pérdida de autonomía, representa un cambio significativo en la dinámica familiar. Esta situación implica una modificación profunda de roles, ya que quienes durante años fueron protectores e independientes pasan a depender del cuidado de sus propios hijos.
La especialista señaló que esta transición puede generar sentimientos de ansiedad, nostalgia y una sensación de pérdida de autonomía. A ello se suma la dificultad de adaptarse a nuevas normas, horarios y dinámicas familiares, donde muchas personas mayores experimentan una dualidad emocional entre la gratitud por recibir apoyo y el dolor que supone abandonar su independencia. Donde aparecen emociones como miedo, frustración, vergüenza o pudor al exponer ante sus hijos una fragilidad física o mental que antes no estaba presente.
Cuevas indicó que uno de los principales desafíos consiste en preservar la dignidad y la autonomía de la persona mayor. Para ello, recomendó evitar la infantilización y promover una convivencia horizontal, reconociendo que siguen siendo adultos con capacidad de decisión sobre sus propias vidas. Lo más importante es permitir que participen en elecciones cotidianas, respetar sus espacios personales y fomentar actividades que les permitan sentirse útiles son algunas de las estrategias que contribuyen a proteger su salud.
La psicóloga también destacó que el proceso no solo impacta en los padres, sino también en quienes asumen el rol de cuidadores. Los hijos y otros integrantes del hogar deben adaptarse a nuevas responsabilidades, lo que puede generar tensiones y afectar su bienestar emocional de todos en el núcleo familiar. Por lo que remarcó la importancia del autocuidado del cuidador y del acceso a recursos de apoyo, como centros de día o acompañamiento profesional.
Una persona mayor puede necesitar ayuda para realizar actividades cotidianas y, sin embargo, conservar plenamente la capacidad de tomar decisiones sobre su vida. En ese sentido, se deben respetar sus preferencias, opiniones y elecciones cotidianas para contribuir a su autoestima, su dignidad y su salud mental.


