Sociedad

Trastornos alimentarios en mujeres adultas: señales que suelen ignorarse

Aunque la bulimia y la anorexia suelen asociarse a la adolescencia, los trastornos alimentarios también afectan a mujeres adultas. La nutricionista Gladys Patiño explicó cuáles son las señales de alerta, los hábitos más frecuentes y las causas relacionadas con el trastorno por atracones.

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En pos de poner límites y buscar “relaciones sanas” desde el inicio, muchas personas se encierran en su zona de confort.Portrait of woman changing channels using remote watching entertainment movie series sitting on sofa in living room late at night. Caucasian female enjoying takeaway food home deliveredPhotographer: Dragos Condrea

Los trastornos de la conducta alimentaria no son exclusivos de adolescentes y jóvenes. Cada vez más mujeres adultas presentan síntomas compatibles con el trastorno por atracones y otros cuadros subumbrales que suelen pasar desapercibidos debido a que muchas continúan desarrollando con normalidad sus actividades laborales, familiares y sociales.

Según explicó la nutricionista, el trastorno por atracones se caracteriza por episodios recurrentes en los que una persona consume una cantidad de alimentos significativamente mayor a la habitual en un corto período de tiempo, acompañados de una sensación de pérdida de control. A diferencia de otros trastornos alimentarios, no siempre existen conductas compensatorias como el vómito o el ejercicio excesivo.

Entre las principales señales de alerta se encuentran comer en secreto, esconder envoltorios, esperar a estar sola para ingerir alimentos, comer de manera acelerada y continuar comiendo incluso cuando ya existe una sensación incómoda de saciedad, la aparición de sentimientos intensos de culpa, vergüenza, tristeza o malestar emocional inmediatamente después del episodio.

La especialista señaló que uno de los errores más frecuentes es normalizar ciertos comportamientos alimentarios. Saltarse comidas para compensar excesos, mantener una alimentación muy restrictiva durante el día y perder el control por la noche, clasificar los alimentos entre “permitidos” y “prohibidos” o realizar dietas extremas pueden favorecer la aparición de estos cuadros.

A nivel metabólico, la ingesta masiva de alimentos ricos en carbohidratos refinados provoca elevaciones bruscas de glucosa en sangre seguidas por una liberación elevada de insulina. Horas después puede aparecer una caída repentina de azúcar, conocida como hipoglucemia reactiva, que genera cansancio, temblores y nuevos antojos, contribuyendo a perpetuar el ciclo.

La importancia de construir una relación saludable con la comida implica aprender a escuchar las señales de hambre y saciedad del cuerpo, dejar de asociar los alimentos con culpa o castigo y comprender que la alimentación va más allá de contar calorías o seguir restricciones y priorizar la calidad nutricional, comer de manera consciente y atender las necesidades emocionales permite desarrollar hábitos más equilibrados y sostenibles, favoreciendo tanto la salud física como el bienestar mental.

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