Sociedad

Autocuidado o aislamiento: ¿por qué cada vez evitamos más conocer gente?

Actualmente la hiperconectividad parece ser la norma, sin embargo, un fenómeno paradójico gana terreno, cada vez más adultos eligen activamente evitar conocer gente nueva. Para analizar esta tendencia, el psicólogo Nicolás Palomino profundizó en los factores que impulsan este aislamiento y sus consecuencias.

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Al evaluar si este repliegue responde a la madurez o al agotamiento, Palomino apuntó a un factor estructural. El profesional explicó que, en las sociedades urbanas e industriales, se premia el trabajo duro y se posterga el ocio sano. “Estamos más sumidos en la productividad”, advirtió, lo que deriva en una falta de tiempo y energía para invertir en las relaciones.

En cuanto al impacto de la pandemia, el especialista minimizó su peso actual, aunque reconoció que las herramientas de interacción virtual se consolidaron como un estándar de comodidad. Sin embargo, sobre el ecosistema digital, Palomino detalló que plataformas como WhatsApp o Instagram generan una “falsa saciedad”. Según indicó, mantener un contacto superficial a través de las pantallas hace que muchas personas sientan que ya cumplieron con su cuota de socialización, restando motivación para los encuentros físicos.

Uno de los puntos más críticos abordados por el experto fue el mal uso del concepto del “autocuidado”. Palomino señaló que, en pos de poner límites y buscar “relaciones sanas” desde el inicio, muchas personas se encierran en su zona de confort. “Una relación sana se construye ladrillo a ladrillo, de incomodidad en comodidad y negociando las condiciones”, argumentó, alertando que evitar este proceso perjudica el desarrollo emocional.

Sobre las consecuencias cognitivas de evitar la espontaneidad y relacionarse únicamente con el “núcleo duro”, el terapeuta fue contundente. Afirmó que un cerebro que deja de exponerse al estímulo de descifrar a un desconocido pierde contacto con la realidad cambiante y frena el desarrollo de funciones ejecutivas clave, como la capacidad de resolución de problemas. Además, advirtió que evitar la fricción social limita el ejercicio del diálogo y la tolerancia hacia puntos de vista diferentes.

Al abordar las señales de alerta de un aislamiento nocivo, Palomino enumeró la intolerancia frente a posturas distintas, la irritabilidad y el rechazo a pedir ayuda. El psicólogo concluyó que sensaciones como la ansiedad, la inquietud y la melancolía son mensajes claros de la psique y el cuerpo, indicando la necesidad biológica de reconectar, de conocer nuevas perspectivas y de asumir los desafíos saludables que implica la interacción humana.

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