Sociedad

Los efectos del aire caliente en la piel durante los días fríos del año

Las bajas temperaturas nos llevan a utilizar aire caliente tanto en nuestros hogares como en los lugares de trabajo. Sin embargo, muchas veces desconocemos los efectos que esta práctica puede tener sobre la piel, especialmente en el rostro. La dermatóloga Melissa Elli explicó cuáles son las consecuencias ocultas de la exposición al aire caliente y brindó recomendaciones para proteger la piel y evitar daños durante la temporada invernal.

| Por La Tribuna
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Aunque es un alivio para no sentir frío, el aire caliente puede afectar la barrera protectora natural de la piel.

La dermatóloga advirtió que el aire caliente generado por estufas, calefactores y acondicionadores puede reducir la humedad del ambiente y favorecer la pérdida de agua de la piel. Esto altera la barrera cutánea, encargada de conservar la hidratación y proteger frente a agentes externos, provocando sequedad, sensibilidad e irritación.

Según la especialista, los primeros signos de que la piel está siendo afectada suelen ser la sensación de tirantez, aspereza al tacto, sequedad y pérdida de luminosidad. En casos más avanzados pueden aparecer picazón, enrojecimiento, descamación e incluso pequeñas grietas, especialmente en zonas expuestas como el rostro, los labios y las manos.

Durante el invierno se combinan varios factores que favorecen estos problemas. Señaló entre ellas la baja humedad ambiental, el viento, el uso constante de calefacción y las duchas prolongadas con agua caliente. Además, algunas personas tienen una barrera cutánea más frágil o padecen enfermedades dermatológicas que pueden agravarse en esta época del año.

Por otra parte, mencionó que personas que sufren afecciones como la dermatitis atópica, la rosácea, la psoriasis y la dermatitis seborreica suelen presentar más brotes e irritación cuando la piel se encuentra excesivamente seca.

Otro factor que potencia el daño es el uso de agua muy caliente durante el baño, una situación muy recurrente. De acuerdo con la dermatóloga, las altas temperaturas eliminan parte de los lípidos naturales que protegen la piel, aumentando la pérdida de agua y la sensibilidad cutánea. Por ende, recomendó realizar duchas cortas, de menos de diez minutos, utilizando agua tibia y aplicando productos hidratantes inmediatamente después del baño, cuando la piel aún está húmeda.

Para mantener una adecuada hidratación, Mellisa aconsejó elegir cremas que contengan ingredientes como glicerina, ácido hialurónico, ceramidas, niacinamida, escualeno, manteca de karité o petrolato.

También recomendó utilizar limpiadores suaves tipo syndet, beber suficiente agua, proteger especialmente labios y manos, mantener una temperatura moderada en los ambientes y, cuando sea posible, usar humidificadores.

La especialista destacó que fortalecer la barrera cutánea mediante una rutina adecuada de cuidado es fundamental para prevenir la sequedad, la irritación y el empeoramiento de diversas enfermedades dermatológicas durante el otoño y el invierno.

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