La decisión de casarse implica mucho más que sentimientos románticos. Según la psicóloga clínica Liz Aguilera, uno de los primeros aspectos que debe analizar una persona es si la relación le brinda seguridad y tranquilidad. La profesional explicó que una pareja no debería generar ansiedad constante ni pánico, sino un espacio donde ambos se sientan seguros para compartir y crecer juntos.
Otro punto fundamental, de acuerdo con la psicóloga, es construir una identidad sólida antes de iniciar una vida matrimonial. Es importante preguntarse quién se es realmente, cómo se siente cada uno estando solo y qué puede aportar a la relación. Este proceso ayuda a evitar la codependencia emocional y permite establecer valores, límites y objetivos claros.
Aguilera manifestó que la comunicación es una herramienta indispensable para resolver conflictos. Resaltó que, por ejemplo, la llamada “ley del hielo” no soluciona los problemas, sino que los agrava. En cambio, recomendó expresar los sentimientos, reconocer los errores, pedir disculpas cuando sea necesario y escuchar a la pareja sin ponerse a la defensiva. Para ella, aceptar equivocaciones no es una señal de debilidad, sino de madurez emocional.
Por otra parte, consideró esencial conversar sobre temas prácticos antes del matrimonio. Entre ellos mencionó el manejo del dinero, la distribución de gastos, los planes de ahorro, la relación con las familias de origen y los límites que deben establecerse con suegros y otros familiares. También destacó la importancia de dialogar sobre la cantidad de hijos que desean tener y la forma en que serán criados.
Por otra parte, aclaró que el matrimonio no debe utilizarse como una vía de escape de problemas personales, familiares o sociales. Algunas personas toman esta decisión por presión externa o por miedo a quedarse solas, sin haber analizado realmente si están preparadas para asumir el compromiso. Para Aguilera, es fundamental preguntarse si el deseo de casarse nace del amor y de un proyecto de vida compartido.
Otro elemento clave es la madurez emocional. Sostuvo que las decisiones importantes no deben tomarse desde la ira o la impulsividad. Por el contrario, la pareja debe estar dispuesta a afrontar juntos los momentos difíciles, aprender de los errores y fortalecer la relación con cada desafío que se presente.
Cada persona debe preguntarse si realmente está preparada para el matrimonio y si la persona elegida es la indicada. La profesional afirmó que valores como el respeto, la lealtad, la confianza, la comprensión y la capacidad de escuchar son pilares fundamentales para construir una relación duradera. El matrimonio es una decisión profunda que requiere conciencia, compromiso y la voluntad de crecer juntos tanto en los buenos como en los malos momentos.


