Sociedad

“Sharenting” y privacidad: cómo afecta la sobreexposición digital a los menores

Las redes sociales transformaron la manera de mostrar la vida familiar y los niños suelen ocupar un lugar central en esas publicaciones. Esta práctica, conocida como sharenting, abre interrogantes sobre la privacidad y la exposición de los menores. La psicóloga infantojuvenil Valeria Prieto analizó qué impacto puede tener y cómo ejercerla de manera responsable.

| Por La Tribuna
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Lo que para los padres es un recuerdo, para los hijos puede ser una exposición.

La especialista explicó que se trata de una realidad relativamente nueva y que todavía no se conocen por completo sus consecuencias a largo plazo. Sin embargo, señaló que a medida que los niños crecen comienzan a tomar conciencia de que existen publicaciones sobre ellos y de que otras personas pueden acceder a ese contenido.

“Algunos lo viven con naturalidad, pero otros pueden sentir vergüenza, incomodidad o la sensación de que algo de ellos fue expuesto sin haber podido decidirlo”, advirtió la especialista.

Uno de los aspectos más importantes es el impacto que esta exposición puede tener en la construcción de la identidad. La psicóloga explicó que los niños forman poco a poco la imagen que tienen de sí mismos y que, cuando gran parte de su vida ya circula en redes sociales, puede existir una versión pública de ellos antes de que tengan la oportunidad de elegir cómo quieren mostrarse ante los demás.

Entra en juego también la autonomía. Según la profesional, aprender a tomar decisiones sobre la propia imagen forma parte del desarrollo, por lo que consideró fundamental que los adultos comiencen a incluir a los niños en estas conversaciones desde edades tempranas, respetando sus posibilidades de comprensión.

Aunque no existe una edad exacta para que los menores comprendan el alcance de las publicaciones en internet, Prieto sostuvo que muchos ya pueden reconocer fotografías propias y expresar preferencias sobre cómo quieren aparecer desde los primeros años de escolaridad. Con el paso del tiempo, especialmente durante la adolescencia, la mirada de los otros cobra mayor importancia y la exposición digital puede convertirse en una fuente de malestar.

La especialista también alertó sobre las consecuencias emocionales que pueden surgir cuando se comparten situaciones íntimas o potencialmente vergonzosas. “Lo que hoy parece una imagen tierna o divertida para un adulto, mañana puede ser vivido de una manera muy distinta por ese niño”, señaló.

Ante este escenario, recomendó que las familias se detengan a reflexionar antes de publicar. Una pregunta simple puede servir como guía: “¿Me sentiría cómodo si publicaran esto sobre mí?”. También aconseja evaluar si la publicación responde a un interés real del niño o a una necesidad del adulto.

Destacó que debe ser un proceso gradual, empezando por preguntarles si desean aparecer en una foto, escuchar su opinión y explicarles qué implica compartir contenido en internet, ya que son acciones que fortalecen el respeto por su individualidad y privacidad.

Lejos de promover una visión alarmista, Valeria aclaró que el sharenting no es necesariamente negativo. Compartir momentos familiares puede tener un valor afectivo genuino, pero remarcó que la clave está en hacerlo con conciencia, evitando exponer información sensible o situaciones que puedan afectar la dignidad de los niños.

El desafío no es desconectarse de las redes, sino aprender a utilizarlas con responsabilidad, poniendo siempre en primer plano el bienestar, la privacidad y los derechos de la infancia, destacó Prieto.

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