Según el sexólogo, esta práctica no es ni buena ni mala en sí misma, sino que depende de los deseos y decisiones de cada persona. Incluso, en algunos estudios y manuales especializados la consideran una conducta saludable, ya que una mayor frecuencia de eyaculaciones se asocia con una menor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata.
Esta práctica es perfectamente compatible con la vida sexual en pareja, siempre que no se convierta en la exclusiva fuente de placer ni afecte el desarrollo de las actividades diarias.
Enfatizó que este hábito fomenta el autoconocimiento, permitiendo que cada individuo identifique el ritmo, la intensidad y los estímulos específicos que mejoran su capacidad de respuesta y el alcance del orgasmo.
Explicó que la masturbación también puede contribuir al bienestar general, ayudando a aliviar el estrés, favoreciendo la relajación y promoviendo el autoconocimiento. Por esto, consideró comparar qué es mejor, entre masturbarse o tener relaciones sexuales, no tiene una respuesta única, depende de las preferencias, necesidades y elecciones de cada individuo.
Lejos de perjudicar la vida en pareja, la masturbación puede fortalecerla. El sexólogo y psicólogo clínico mencionó que, incluso dentro de algunas terapias de pareja, se recomienda la masturbación mutua o simultánea para que ambas personas comprendan mejor cómo responde sexualmente el otro, aprendan nuevas formas de estimulación y mejoren la comunicación erótica. Esto puede favorecer los juegos previos, la intimidad y el disfrute mutuo.
Asimismo, el profesional aclaró que es completamente normal que una persona se masturbe aunque se sienta satisfecha con su relación y su vida sexual. Muchas personas incorporan esta práctica como una conducta más, dentro de su repertorio sexual sin que esto implique problemas en la pareja.
Respecto a los conflictos que pueden surgir por este tema, el magíster Ariel González Galeano recomendó el diálogo y, cuando aparecen sentimientos intensos de inseguridad, celos o rechazo, acudir a terapia de pareja. Según explicó, estos espacios permiten trabajar primero las emociones que generan malestar y luego abordar cuestiones relacionadas con la sexualidad.
Por otra parte, advirtió que la masturbación puede convertirse en una señal de alerta cuando es la única forma de obtener placer, cuando interfiere con actividades básicas como trabajar, comer o dormir, o cuando genera sufrimiento emocional. En estos casos, consideró importante buscar ayuda profesional para evaluar la situación.
Persisten diversos mitos que fomentan la culpa y los malentendidos, como la creencia de que esta práctica dentro de una relación estable indica falta de amor, insatisfacción sexual o crisis de pareja. González Galeano aclaró que estas ideas son equivocadas. Según el especialista, la masturbación es una conducta individual relacionada con la propia sexualidad y no necesariamente refleja dificultades en la pareja.
“La masturbación es una conducta individual vinculada a la propia sexualidad humana y no refleja, necesariamente, carencias o dificultades en el vínculo. Lejos de perjudicar la vida de a dos, cuenta con el potencial de fortalecerla”.
— Ariel González Galeano, sexólogo y psicólogo clínico.


