Sociedad

Maternidad y pareja: experta insta a dejar de ser “la madre del esposo”

Aunque durante años se instaló la idea de que la maternidad implica dedicarse exclusivamente al hogar, hoy muchas mujeres combinan el trabajo, la crianza, las tareas domésticas y la vida en pareja. La psicóloga Carla Taboada reflexionó sobre esta realidad y explicó que las madres no suelen dejar ninguna de las funciones que ya tienen.

| Por La Tribuna
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Hoy en día las mujeres son profesionales, madres y amas de casa al mismo tiempo, acumulando responsabilidades y desafíos en su vida cotidiana.

La profesional señaló que observa con frecuencia situaciones en las que las mujeres expresan quejas sobre la escasa participación de los padres en la crianza de los hijos. Sin embargo, indicó que al profundizar en algunos casos se encuentra con que los hombres sí participan y cuidan, aunque de una manera diferente a la que ellas esperan. “Queremos participación, pero participación según nuestros términos”, resaltó.

Taboada sostuvo que muchas veces las mujeres asumen responsabilidades que corresponden a sus parejas, adoptando una dinámica que termina siendo perjudicial para ambas partes. “Hay que dejar de ser la madre de nuestra pareja. Ese rol no le hace bien a nadie”, expresó.

La especialista reconoció además que existe otra problemática relacionada con la forma en que muchos hombres fueron educados. Según indicó, algunos llegaron a la adultez sin desarrollar plenamente la capacidad de asumir responsabilidades, debido a modelos de crianza que no fomentaron esa autonomía. A su criterio, este aspecto también forma parte de las dificultades que se observan en la distribución de tareas dentro del hogar.

Respecto a la expectativa social que históricamente recayó sobre las mujeres al convertirse en madres, Taboada consideró que actualmente esa visión ya no tiene la misma fuerza que en décadas atrás, especialmente porque la mayoría de las mujeres en Paraguay también forman parte del mercado laboral. No obstante, explicó que este cambio no significó la desaparición de otros roles, sino la incorporación de nuevas responsabilidades.

“Antes era profesional. Ahora es profesional, ama de casa, madre y esposa; todo al mismo tiempo. No perdió roles; los acumuló”, señaló. En ese sentido, explicó que el principal desafío no radica en que las mujeres hayan dejado de lado su identidad personal, sino en que se les fueron sumando nuevas exigencias sin que desaparecieran las anteriores.

El problema de fondo está en la sobrecarga que genera esta acumulación de funciones. La mujer continúa respondiendo a las demandas laborales, familiares y domésticas, mientras intenta mantener espacios para sí misma. Por ello, la verdadera discusión debe centrarse en cuánto tiempo y espacio tienen las mujeres para desarrollar y disfrutar su propia identidad, más allá de las múltiples responsabilidades que asumen diariamente.

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