Nido vacío, ¿qué pasa con los padres cuando sus hijos migran?

El aumento de programas de work and travel, becas académicas y oportunidades laborales o artísticas en el extranjero está generando una nueva realidad en muchas familias paraguayas. La psicóloga María José Segovia advirtió que esto puede desencadenar tristeza, ansiedad y desorientación emocional con la condición de nido vacío.

| Por La Tribuna
La psicología recomienda a los padres transitar el duelo sin reprimir emociones.

La profesional explicó que el llamado “síndrome del nido vacío” es un proceso de transición familiar que ocurre cuando los hijos abandonan el hogar para independizarse, migrar o desarrollarse profesionalmente fuera del país. Señaló que este fenómeno se volvió más frecuente con el crecimiento de programas de intercambio, oportunidades laborales internacionales y compañías de danza o estudios en el exterior que impulsan a muchos jóvenes paraguayos a mudarse temporal o permanentemente.

Según la especialista, el impacto suele sentirse con mayor intensidad en las madres, ya que la rutina diaria y la dinámica familiar cambian de manera abrupta. Indicó que no se trata de una enfermedad, sino de una reacción emocional esperada frente a una pérdida significativa o un cambio de etapa. Sin embargo, aclaró que si la tristeza, el aislamiento, el insomnio o la “vya’ÿ” durante meses interfieren con la vida cotidiana, el cuadro puede evolucionar hacia trastornos de ansiedad o depresión.

Segovia afirmó que una de las sensaciones más comunes es el vacío relacionado con la pérdida de estructura y propósito diario. Explicó que durante años la crianza organiza horarios, responsabilidades y preocupaciones, por lo que cuando los hijos se van, muchas madres experimentan desorientación emocional. También mencionó que pueden aparecer conductas como revisar constantemente el teléfono, preocuparse de forma excesiva por el bienestar del hijo o sentir necesidad de entrar siempre a su habitación.

La profesional señaló que existen factores que pueden intensificar este proceso, como la falta de una red de apoyo, conflictos previos de pareja, relaciones de sobreprotección o codependencia y situaciones vitales paralelas como la menopausia o la jubilación. Agregó que el impacto suele ser más fuerte con hijos únicos o con el último hijo que abandona el hogar.

En ese contexto, indicó que muchas madres y padres atraviesan una crisis de identidad al haber vinculado gran parte de su vida al rol de madre. “¿Quién soy ahora que nadie me necesita?”, es una de las preguntas que, según explicó, suelen aparecer cuando la maternidad estuvo centrada exclusivamente en el cuidado diario de los hijos.

La especialista recomendó transitar el duelo sin reprimir emociones, mantener hábitos saludables, establecer nuevas formas de comunicación con los hijos y buscar apoyo psicológico si el malestar se vuelve desbordante. También sostuvo que es importante resignificar la maternidad y entender que el vínculo no desaparece, sino que cambia. “La maternidad no termina, solo se transforma”, afirmó.

También te puede interesar

Últimas noticias