Las camperas de cuero oscuras, los pantalones de corte recto y el calzado de estilo texano o urbano en distintas gamas de marrón fueron las prendas más repetidas en las inmediaciones del recinto.
Analistas de tendencias y expertos en moda señalaron en diversas coberturas de la temporada que la elección de tonos neutros y terrosos para eventos nocturnos responde a una búsqueda de comodidad que no sacrifica el estilo personal. En este contexto específico, el negro funcionó como la base clásica y segura para la mayoría de los asistentes, brindando uniformidad visual al público.
Por su parte, el color marrón, en texturas como el ante, la gamuza o el cuero sintético, aportó el toque de calidez visual necesario. Esta paleta cromática acompañó a la perfección el tono nostálgico, íntimo y romántico que tradicionalmente caracteriza las presentaciones en vivo del artista, demostrando que la moda y la música continúan retroalimentándose en cada espectáculo.


