Opinión

Acelerar oportunidades

Po: Bruno Vaccotti Ramos.

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Existen países que descubren su vocación y la abrazan. Otros la tienen enfrente y prefieren mirar hacia otro lado. El año pasado, mientras buena parte del mundo discutía si Bitcoin era una burbuja o una estafa, en Paraguay pasó algo que casi nadie anticipó. Una conferencia Bitcoin Only, Acelerando Bitcoin, reunió a personas de dieciocho países y a más de sesenta speakers en Asunción. Lo previsible habría sido un evento técnico, endogámico, de entusiastas hablándose entre ellos. Lo que ocurrió fue otra cosa.

Más de ciento sesenta extranjeros que vinieron a la conferencia iniciaron su proceso de residencia. Ciento sesenta nuevos paraguayos. No fugados, no de paso: gente que eligió este país como base para construir. Y después llegó lo segundo: ocho conferencias internacionales invitaron a contar el “Caso Paraguay”. De repente, el país atrapado entre dos potencias del que pocos sabían ubicar en el mapa se convirtió en una referencia que otros querían entender. No salimos a vender una postal. Vinieron a comprarla.

¿Por qué pasó esto justo acá? Porque Paraguay tiene algo que el resto del mundo Bitcoin codicia y no puede fabricar: energía abundante, disponible y renovable. Nuestros excedentes que durante décadas regalamos a los vecinos mientras nos enorgullecíamos de ser exportadores de energía limpia. Lo que Bhutan entendió hace años, minar Bitcoin con energía soberana en lugar de imponer curso legal a la fuerza como El Salvador, nosotros lo tenemos servido en una escala que un reino del Himalaya solo puede soñar. Acelerando Bitcoin no inventó esa ventaja, la hizo visible.

Pero la visibilidad atrae a dos tipos de actores. Está el que ve la oportunidad y construye, y está el que ve la oportunidad y la quiere domesticar con un formulario. Mientras una resolución como la 47/26 de la DNIT exige a contratos inteligentes obligaciones técnicamente imposibles, el resto del mundo prepara la valija para venir a invertir su talento y su capital acá. La ventana competitiva existe, pero no es eterna.

Toda ventaja sin defensa termina copiada, y toda ventana abierta termina cerrándose. La pregunta no es si Paraguay tiene la oportunidad. La pregunta es cuánto tiempo más vamos a dudar antes de tomarla.

Este año Acelerando Bitcoin vuelve en agosto, y las expectativas están altísimas. Pero el espíritu es más maduro. Ya no se trata de demostrar que el “Caso Paraguay” existe: eso quedó probado con ciento sesenta residencias y ocho escenarios internacionales. Se trata de decidir, como país, si queremos ser el lugar donde el futuro del dinero echa raíces o apenas el lugar que lo vio pasar. La diferencia entre una y otra cosa no la define la energía que tenemos. La define el coraje de no regalarla.

El año pasado el mundo vino a conocernos. Este año tiene que venir a quedarse. Lo más apasionante: Paraguay como ejemplo a seguir. Esto no se compra con nada, ni con un mundial de fútbol amañado.

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