Milei activa gemelo digital y crece alerta por privacidad pública

El Gobierno argentino presentó el Gemelo Digital Social, una herramienta de inteligencia artificial para diseñar políticas públicas que genera dudas por el uso de datos personales.

| Por La Tribuna
Javier Milei junto a Sandra Pettovello ministra de Capital Humano

El Gobierno Argentino lanzó oficialmente el proyecto denominado “Gemelo Digital Social”, una plataforma basada en inteligencia artificial que promete modificar de raíz el diseño de las políticas sociales en Argentina. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Capital Humano y respaldada públicamente por el presidente Javier Milei y la ministra Sandra Pettovello, busca construir un sistema capaz de anticipar escenarios de vulnerabilidad, simular impactos económicos y proyectar resultados antes de ejecutar decisiones estatales.

El anuncio fue presentado como un cambio de paradigma: pasar de un Estado que reacciona ante las crisis ya consolidadas a un modelo de gestión predictiva basado en grandes volúmenes de datos. Según explicó el Ministerio, el sistema integrará información laboral, educativa, demográfica, social y territorial para construir modelos algorítmicos capaces de analizar comportamientos y prever consecuencias futuras.

El concepto de “gemelo digital” no es nuevo. Surgió originalmente en el ámbito industrial y tecnológico, donde se utiliza para crear réplicas virtuales de máquinas, procesos o infraestructuras con el objetivo de simular fallas y optimizar operaciones. La NASA desarrolló ideas similares en los años 60 para monitorear misiones espaciales, mientras que el término fue formalizado recién en 2002 por el especialista Michael Grieves.

En países como Singapur o Reino Unido, esta tecnología se aplica principalmente a planificación urbana, tránsito o infraestructura. La particularidad del caso argentino es que el Gobierno pretende trasladar esa lógica al terreno social, algo que hasta ahora no registra antecedentes consolidados a gran escala.

De acuerdo con la información oficial, el modelo trabajará sobre cuatro dimensiones. La primera será descriptiva, enfocada en ordenar información y detectar patrones. La segunda buscará establecer causalidades. La tercera tendrá capacidad predictiva para proyectar escenarios futuros. Finalmente, la cuarta etapa será prescriptiva: utilizar inteligencia artificial para recomendar decisiones y optimizar recursos públicos.

Dentro del oficialismo sostienen que el sistema permitirá medir previamente el impacto de determinadas medidas económicas o sociales sobre distintos sectores vulnerables. La intención es que el Estado pueda anticiparse a situaciones críticas y administrar con mayor precisión las partidas presupuestarias.

Sin embargo, el anuncio abrió un fuerte debate sobre privacidad, legalidad y riesgos tecnológicos. El Ministerio de Capital Humano no detalló qué bases de datos concretas utilizará el sistema, ni aclaró si existirá anonimización de la información o consentimiento explícito de los ciudadanos cuyos datos serán procesados.

Especialistas en tecnología y derechos digitales advirtieron que un esquema de estas características podría derivar en mecanismos de vigilancia masiva, scoring social o decisiones automatizadas difíciles de auditar. También cuestionaron la falta de precisiones sobre la arquitectura tecnológica, los proveedores y los controles institucionales.

El abogado y docente universitario Pablo Serdán sostuvo que la utilización cruzada de datos personales podría entrar en conflicto con la legislación vigente y con fallos recientes de la Corte Suprema argentina. Según explicó, la ley establece que los datos entregados para un trámite específico no pueden utilizarse posteriormente con finalidades distintas.

Otro de los focos de preocupación gira en torno a la eventual participación de empresas tecnológicas extranjeras. Diversos especialistas mencionaron la posibilidad de que compañías internacionales dedicadas al procesamiento masivo de datos intervengan en el proyecto, algo que abriría interrogantes sobre soberanía digital y jurisdicción sobre la información sensible de millones de argentinos.

El investigador del CONICET Diego Fernández Slezak advirtió además que la tecnología de “digital twins” aplicada a políticas sociales todavía no posee validaciones científicas concluyentes ni antecedentes comprobados de éxito a escala real. “No hay una sola demostración científica de que eso funcione en escenarios complejos”, señaló.

Por ahora, el llamado “Gemelo Digital Social” permanece en una etapa inicial. El Gobierno anunció mesas de trabajo con sectores académicos, privados y organismos públicos para definir aspectos técnicos, legales y éticos del sistema. No se difundieron plazos de implementación, presupuesto asignado ni detalles concretos sobre el software que se utilizará.

Mientras el oficialismo presenta la iniciativa como una apuesta innovadora hacia un “Estado inteligente”, el debate ya quedó instalado: hasta qué punto la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para mejorar las políticas públicas sin poner en riesgo la privacidad, los derechos ciudadanos y el control democrático sobre los datos personales.

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