Después de una ruptura, muchas personas se preguntan si es posible seguir siendo amigas de su expareja. Para la psicóloga clínica Antonella Roveglia la respuesta es sí, aunque aclaró que no depende solo de cómo terminó la relación, sino de que ambas personas hayan podido aceptar el final del vínculo y seguir adelante.
Explicó que una amistad sana solo puede construirse cuando ya no existen expectativas de volver, resentimientos o asuntos pendientes. Si todavía aparecen celos, reclamos o la esperanza de una reconciliación, el vínculo deja de ser una amistad y puede convertirse en una forma de prolongar el duelo.
No existe un tiempo exacto para intentar esa amistad. Señaló que algunas personas necesitan meses y otras años para procesar la separación. Lo importante, afirmó, no es el tiempo que marca el calendario, sino el tiempo emocional que cada uno necesita para aceptar la pérdida, dejar de ocupar el lugar de pareja y reconstruir su vida. Incluso, hay relaciones que nunca llegan a convertirse en amistad, y eso también es válido.
También advirtió que existen situaciones en las que lo más saludable es cortar el contacto.
Cuando hubo violencia, manipulación, dependencia emocional o una de las personas sigue enamorada, tomar distancia ayuda a proteger el bienestar emocional y facilita el proceso de recuperación. Alejarse, aclaró, no siempre significa enojo o fracaso, sino que muchas veces es una forma de cuidado personal.
Otro error frecuente, según la psicóloga, es intentar mantener las mismas dinámicas que existían durante la relación. Como, por ejemplo, seguir consultando todo, buscar apoyo emocional exclusivo o priorizar al ex como antes solo generan confusión y dificulta cerrar esa etapa.
Cuando estamos intentando tener una relación con otra persona, Roveglia explicó que una amistad con un ex no tiene por qué ser un problema si existen límites claros y el pasado quedó realmente atrás. Sin embargo, cuando el vínculo sigue ocupando un lugar especial o es ambiguo puede provocar inseguridad y conflictos en la nueva pareja, que incluso puede quedar involucrada en una historia que todavía no terminó de cerrarse.
Por otra parte, la especialista destacó que mantener el contacto cuando todavía hay sentimientos románticos suele alargar el sufrimiento. En esos casos, explicó, la persona permanece aferrada a la posibilidad de volver e incluso puede interpretar cada gesto del otro como una señal de una posible reconciliación, lo que impide superar la ruptura y avanzar hacia nuevos proyectos afectivos.


