ENCARNACIÓN. Una violenta tormenta azotó durante la tarde de hoy a la capital departamental y a una extensa zona del noreste de Itapúa. El fenómeno meteorológico dejó a su paso daños estructurales de diversa magnitud, interrupciones en el servicio de energía eléctrica a nivel departamental y el destechamiento de una institución educativa.
El meteoro ingresó alrededor de las 16:30 horas por el cuadrante sureste, proveniente del río Paraná. Minutos antes de su impacto en territorio paraguayo, se pudo observar un inmenso frente de tormenta y una densa cortina de polvo que cubría el horizonte sobre la vecina ciudad de Posadas (Argentina). Al avanzar sobre el cauce hídrico, las fuertes ráfagas de viento levantaron columnas de agua, formando impresionantes remolinos ascendentes.
Susto en la Costanera En Encarnación, el temporal pasó “de refilón”, afectando principalmente la zona oeste de la ciudad. El sector más golpeado fue la franja costera y la avenida República del Paraguay. Decenas de bañistas que se encontraban disfrutando de la playa San José se vieron obligados a abandonar presurosos el lugar para refugiarse en los locales comerciales aledaños.
En el área verde de la réplica de la Estación del Ferrocarril, la fuerza del viento provocó la caída de una pesada estructura de metal perteneciente a un cartel luminoso. El objeto se desplomó a menos de un metro de varios vehículos cero kilómetros que se encontraban en exposición, rozando lo que pudo ser un accidente mayor.
Daños en el interior y la cara amable de la tormenta El sistema de tormentas avanzó posteriormente hacia el noreste. Alrededor de las 18:00 horas, pobladores del distrito de Edelira, ubicado a unos 150 kilómetros de Encarnación, reportaron el ingreso de un fuerte ventarrón que arrastró tierra y arena. La intensidad de las ráfagas fue tal que arrancó de cuajo el techo de zinc de la escuela ubicada en Edelira Km 45.
A pesar de los daños materiales, el temporal trajo consigo el esperado descenso de las temperaturas y, fundamentalmente, precipitaciones. No obstante, el comportamiento de las lluvias fue desigual: mientras que en Encarnación apenas se registró un chaparrón fuerte y de corta duración (insuficiente para mitigar por completo el intenso calor), en la zona noreste la historia fue distinta.
Los pobladores y productores de esa región celebraron la caída de una lluvia copiosa y prolongada. Este caudal de agua representa un respiro crucial para el sector agrícola departamental, el cual venía sufriendo las consecuencias de una falta de precipitaciones que se extendía ya por aproximadamente un mes.



