El condenado es líder de su propio grupo, denominado “La Banda de Órtola”barr, y el 8 de octubre del 2024, junto con su hermano de 14 años, dieron muerte a una persona en una vivienda ubicada en 45 Proyectadas y Antequera de Asunción.
Homicidio doloso y tentativa en violento ataque
El Tribunal de Sentencia, integrado por Juan Francisco Ortiz, Manuel Aguirre y Rossana Maldonado, condenó a Tiago Javier Ortola Peralta de 19 años, considerado líder del Clan Órtola, a 28 años de cárcel por el delito de homicidio doloso. El tribunal halló culpable a Órtola de homicidio doloso y homicidio doloso en grado de tentativa, luego del violento ataque contra una familia que culminó con la muerte de una de las víctimas en un hecho ocurrido el 8 de octubre del 2024.
Desarrollo del ataque y víctimas del suceso
Según los antecedentes del caso, el hecho se desarrolló en el interior de una vivienda, ubicada en 45 Proyectadas casi Antequera de la capital, a las 14 horas aproximadamente. Los autores del crimen fueron Thiago Ortola y su hermano, un adolescente de 14 años, resultando víctima fatal Héctor Daniel Sosa. También resultaron víctimas y con lesiones tres personas más; una de ellas era una niña de un año de edad. Según se pudo comprobar en el juicio, Ortola Peralta, a bordo de una motocicleta, llegó hasta la vivienda y a punta de dos armas de fuego ingresó a la misma y, sin mediar palabras, disparó contra la humanidad de las víctimas, alcanzando una de las balas a Héctor Daniel Sosa. Asimismo, el condenado ordenó a su hermano adolescente a proceder a disparar contra los demás.
Las víctimas y el juicio por vías telemáticas
El personal de emergencia auxilió a los heridos hasta el Hospital de Barrio Obrero, donde internaron a uno de ellos por la gravedad de sus lesiones, mientras que trasladaron a Héctor Daniel Sosa al Hospital del Trauma, donde constataron su muerte a consecuencia de los disparos recibidos.
Tiago Órtola participó del juicio por vías telemáticas desde la cárcel de máxima seguridad de Minga Guazú. Pidió ser cambiado del lugar de reclusión y estar más cerca de su familia, en especial de su pequeña hija. El mencionado tribunal consideró probada la acusación y al realizar la medición de la pena manifestó que 28 años de prisión es una condena justa para una posible reinserción del joven a la sociedad.


