En Paraguay, donde siete de cada diez empleos provienen de las micro, pequeñas y medianas empresas, las historias de emprendedores que apuestan por la innovación local merecen ser contadas. Una de ellas es la de Cinthia Caballero, creadora de Dolce Perfumes, un emprendimiento que nació de la pasión familiar por las fragancias y que hoy se consolida como una marca artesanal de referencia.
“Nuestra empresa se llama Dolce Perfumes y es el verdadero artesanal desde el vamos. Toda nuestra materia prima es nacional, importamos solamente algunas esencias que acá no encontramos, pero después tratamos de hacer todas las compras a nivel local”, explica Caballero. Desde los frascos y empaques hasta las etiquetas; todo se produce en el país, lo que convierte a este proyecto en un ejemplo de valor agregado paraguayo.
Una historia que comenzó en casa
El origen de Dolce Perfumes está marcado por una anécdota familiar. “La verdadera historia detrás de Dolce Perfumes es que a mi esposo le encantan los perfumes y a mi hijo también. Entonces, le usaba a su papá todos sus perfumes más caros y él empezó a investigar cómo se hacían los perfumes, qué productos locales había, y empezó a probar”, cuenta Caballero entre risas. Lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en un negocio: al recibir elogios por el aroma de sus creaciones caseras, decidieron dar un paso más.
Hoy, la firma ofrece 20 fragancias femeninas, 20 masculinas, dos infantiles y dos unisex, que se renuevan cada seis meses siguiendo las tendencias y la respuesta del público. “La gente empieza con una fragancia y después vuelve, porque la calidad convence. Tenemos una concentración del 30 %, cuando el estándar de un eau de parfum es del 17 al 20 %”, afirma con orgullo.
Ferias, la gran vidriera
Para Dolce Perfumes, las ferias fueron fundamentales para generar confianza en un rubro que exige probar antes de comprar. “Las ferias nos dieron mucha apertura. La gente prueba, compra y después vuelve. Lamentablemente, hoy hay menos espacios de este tipo que hace unos años y creo que necesitamos más oportunidades para los emprendedores”, señala Caballero.
Aunque la venta online representa la mayoría de sus ingresos, el contacto directo sigue siendo clave. “Vender perfumes por redes sociales es difícil, porque la gente quiere oler antes. Pero una vez que prueban, la fidelidad está asegurada”, agrega.
Aliados institucionales
El emprendimiento también encontró apoyo en el sector público. “Con el Viceministerio de Mipymes hicimos varios cursos online y participamos en ferias. Eso nos dio mucha visibilidad”, recuerda Caballero, aunque reconoce que todavía falta mayor articulación para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el Estado a los pequeños negocios.
Consolidación y sueños de expansión
Si bien Dolce Perfumes aún maneja volúmenes pequeños, la visión está puesta en crecer de manera sostenida y con identidad nacional. “Hoy nuestras compras locales son suficientes, pero queremos consolidarnos y más adelante exportar”, proyecta.
La apuesta artesanal es total; cada fragancia, cada empaque y cada etiqueta llevan la huella de la familia que está detrás del emprendimiento. “Somos una empresa pequeña, pero auténticamente artesanal. Todo lo hacemos nosotros mismos”, enfatiza Caballero.
La marca se promociona principalmente en Instagram, bajo el nombre Dolce Perfumes DI. Desde allí interactúan con clientes, organizan sorteos y mantienen el contacto con quienes ya probaron sus fragancias. “Es difícil generar confianza sin un producto físico delante, pero las redes nos ayudan a llegar más lejos”, explica.
Caballero adelanta que en breve realizarán sorteos de sus perfumes en colaboración con medios de comunicación. “Queremos que más gente pueda probar nuestras fragancias y comprobar por sí mismos la calidad”, afirma.
Dolce Perfumes no solo es un negocio, sino también una historia familiar. Cinthia suele bromear con que todo comenzó porque su hijo quería usar los perfumes caros de su padre. Hoy, aquel impulso se transformó en una empresa con identidad propia. “Mi esposo es el verdadero artífice de Dolce Perfumes. Yo digo que tiene alma de químico, porque fue quien investigó, probó y experimentó hasta lograr las fórmulas”, reconoce.
En un mercado donde los productos importados suelen dominar, Dolce Perfumes representa un ejemplo de cómo la creatividad, la constancia y la apuesta por lo local pueden abrir camino. Su historia refleja, además, el potencial de los emprendedores paraguayos que, con esfuerzo y pasión, están marcando tendencia en rubros impensados.
“La gente al principio es reticente a probar algo nacional, pero una vez que lo hace se sorprende y vuelve. Esa es nuestra mayor satisfacción”, resume Caballero.


