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La psicóloga que convirtió el orden en un camino hacia el bienestar

Laura Giménez tiene 34 años y en el 2020, en plena pandemia, tomó una decisión que cambió el rumbo de su vida profesional. Psicóloga de formación, de…

| Por Luján González
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Laura Giménez tiene 34 años y en el 2020, en plena pandemia, tomó una decisión que cambió el rumbo de su vida profesional. Psicóloga de formación, descubrió en medio de la crisis sanitaria que los espacios en los que vivimos y trabajamos tienen un impacto profundo en la salud mental. Esa convicción la llevó a dar un giro y fundar su empresa de Organización de Espacios, convirtiéndose en una de las pioneras en Paraguay dentro de este rubro.

La inspiración detrás del proyecto

Para Laura, el orden nunca fue solo un tema estético. “El desorden genera ansiedad, nos resta energía y puede incluso afectar el descanso”, afirma. Su inspiración nació de la necesidad de brindar entornos que hagan bien, que transmitan calma y equilibrio. Lo que comenzó como un intento personal de conectar la psicología con la vida cotidiana, se transformó en un emprendimiento con propósito: ayudar a que las personas encuentren bienestar a través de la organización.

Servicios que van más allá de acomodar

Hoy su empresa ofrece un abanico de soluciones que superan la idea de “acomodar cosas”. Su diferencial está en crear sistemas personalizados que se adapten al estilo de vida de cada cliente, ya sea en el hogar, en el trabajo o en momentos de transición.
Las propuestas incluyen organización residencial, corporativa, mudanzas organizadas, procesos especiales como pre y post boda, post fiestas, llegada de un bebé o incluso acompañamiento en situaciones de duelo. También abarcan la organización de equipajes, embarcaciones y aeronaves, así como inventarios profesionales.
A todo esto se suman servicios únicos: entrenamiento de personal doméstico en hábitos de organización, asesoría en distribución de mobiliarios y styling funcional. “El objetivo es que los cambios se mantengan en el tiempo, que no sea un simple antes y después, sino una transformación sostenible”, explica.

Los desafíos de emprender en un terreno nuevo

Dar el primer paso fue, según Laura, el mayor desafío. Venía de un mundo profesional distinto y lanzarse a emprender en un rubro desconocido fue un gran salto. A esto se sumaba la necesidad de mostrar que la organización no es un lujo, sino una herramienta que mejora la calidad de vida.
Cada obstáculo se convirtió en un aprendizaje. “Entendí que detrás de cada espacio desordenado había una historia y una oportunidad para transformar no solo un ambiente, sino también la vida de las personas”, recuerda.

Cuando el orden transforma vínculos

Entre las experiencias que más la marcaron, Laura cuenta la de una pareja de adultos mayores que atravesaba una crisis matrimonial. Su casa estaba desordenada y esa situación generaba discusiones constantes. El trabajo de organización no solo devolvió armonía a los espacios, sino también a la relación. “El orden fue un puente para reencontrarse. Hoy siguen juntos y más tranquilos. Para mí es un ejemplo de cómo un entorno puede sanar”, afirma con emoción.

Hábitos que sostienen el cambio

La clave para que los resultados perduren está en la participación de quienes habitan el espacio. Laura fomenta que toda la familia —incluidos niños y personal doméstico— se involucre en el proceso. Así, el orden se convierte en un hábito compartido y sostenible.
“Lo más importante es que la persona realmente quiera el cambio. Mi rol es acompañar, enseñar métodos simples y adaptados a la vida diaria, para que el orden deje de ser una carga y se vuelva natural”, asegura.

Mirando hacia el futuro

El proyecto de Laura no se detiene. Su visión a largo plazo es seguir profundizando en las necesidades de cada cliente, innovando en los servicios y formando un equipo capacitado en su metodología. “Sueño con llegar a más hogares y empresas, y posicionar la organización como una herramienta esencial para el bienestar y la salud mental”, afirma.

Un consejo práctico de la experta

Entre todos los aprendizajes que comparte, uno de los más valiosos es el ejercicio del desapego. Recomienda hacerlo al menos dos veces al año: revisar los objetos, identificar cuáles ya cumplieron su ciclo y dejarlos ir. “Ese simple hábito libera espacio físico y mental, reduce el estrés y permite disfrutar más de lo que realmente importa”, concluye.

Contacto

Podés conocer más sobre el trabajo de Laura en su Instagram o escribirle directamente a través de WhatsApp.

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