El tradicional saludo por el inicio del 2026 es el deseo de lo mejor expresado de una persona a otra. Será bueno añadir que tendrá mayor proyección en el devenir si también va enfocado en uno mismo con el valor agregado del esfuerzo personal como aporte para que el bien sea extendido en círculo para la fructífera convivencia en sociedad.
Es saludable comenzar el año con la energía renovada. Pongamos oxígeno limpio en los pulmones y salgamos a conquistar el período anual que representa, en términos generales, un desafío que parte de la capacidad productiva personal. Nada mejor entonces que proponer objetivos que rompan límites e incentiven a adoptar hábitos conscientes en pro de metas alcanzables.
Somos parte de un país que espera más, mucho más, de cada uno de sus habitantes. Lo que será el Paraguay en los 363 días siguientes del año es una responsabilidad colectiva en que está inmersa la parcela que corresponde a cada nativo y extranjero que viven en el territorio patrio.
Es ideal comenzar el trajinar manteniendo lo logrado, fortaleciendo así la resiliencia emocional. Seamos amables con nosotros mismos. Asumamos que la competencia es natural, pero que no debe llevar a la extrema presión que afecte el ánimo. Al contrario, detrás de las metas hay que saber avanzar, sabiamente, con las necesarias pausas sin culpas.
El estado de bienestar tiene su base en la mente y en la rutina positiva. La hidratación, algo de ejercicio físico y un desayuno nutritivo elevan los niveles de energía. Cumplir con eficacia y con gusto el trabajo genera felicidad. También ayudan el descanso correcto y las horas en la semana para la desconexión y el contacto con el aire libre.
Es justo exigir planificación y organización a las autoridades nacionales. Están para cumplir como servidores públicos que son. Sin embargo, igualmente, debemos poner nuestra parte como individuos. Ya desde ahora, en la lista de prioridades deben quedar sin valor los recuerdos negativos y asumir la lealtad con conductas que gestionan satisfacción y bienestar emocional.
Hagámonos responsables del país con acciones cívicas, sociales y culturales. Busquemos mejor información. Acudamos a las elecciones municipales previstas para este año eligiendo al intendente y a concejales que creamos convenientes. Seamos lúcidos. Fomentemos el pensamiento crítico, respetemos las leyes y sepamos diferenciar lo que conllevan las investiduras institucionales.
El bien común que pide la Iglesia y la democracia exitosa que reclamamos como sociedad imponen la participación activa y responsable de cada ciudadano. En la suma de la obligación individual y la construcción colectiva está el 2026 maravilloso. Es ético asumir que los deberes fundamentales con la Nación paraguaya están, también, en cada uno de nosotros.
Ya lo decía John Fitzgerald Kennedy en su discurso inaugural como presidente de los Estados Unidos en 1961: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por el país”. Es una cita célebre, real y certera, que llama a la acción ciudadana, a la responsabilidad cívica y la participación activa para el progreso nacional.
Lo expresado por Kennedy es una invitación que debemos tener en cuenta en la República. Es una alusión directa a cada uno de nosotros. Es casi una interpelación, como agente social, a contribuir en lugar de únicamente esperar beneficios que caigan o vengan todo de arriba. Los paraguayos somos guapos, por eso el aporte de cada poblador será crucial en este nuevo año 2026. ¡Así sea!


