Con el sorteo de las llaves se comienza a jugar con mayor fervor la Copa Mundial de la FIFA México/Estados Unidos/Canadá 2026. Desde este momento, los amantes del deporte más popular del planeta opinarán con ímpetu sobre lo que significa jugar contra tal o cual equipo, y quien más y quien menos hará de DT para armar su equipo ideal.
Lo cierto es que posterior al sorteo, el país verá crecer la pasión y vibrará con su mejor adrenalina posible. Tanto desde la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), cabeza matriz, hasta aquel ciudadano afincado en el último rincón del territorio estará con toda la atención puesta en una nueva participación de la Albirroja en la cita ecuménica.
Obviamente, tras saberse en qué ciudades jugará la selección crecerá el negocio de las agencias de viajes con el comercio de los vuelos. La gente hará sus cálculos para acompañar en el lugar, otros analizarán la posibilidad de hacer coincidir licencias laborales y vacaciones con las fechas de los partidos; lo cierto es que habrá mucha dinámica. Es que no es solo fútbol, es toda una movida sociocultural.
La participación de una selección nacional en el Mundial de fútbol aporta variados beneficios significativos. Hablamos de ingresos directos, visibilidad internacional y ese impulso al orgullo y la cohesión nacional. Es por eso que el sorteo de la fecha tendrá una cobertura periodística directa que concentrará la atención de millones de espectadores en el mundo.
Ya de por sí la clasificación garantiza ingresos millonarios para las federaciones y asociaciones de fútbol (aproximadamente USD 16 millones solo por participar, aunque el monto está por confirmarse de manera oficial). Además de eso, se consolidará la oportunidad deportiva y financiera jugando en tres naciones diferentes en América del Norte.
Este Mundial viene con una plataforma global inigualable comparada con los anteriores. La exposición mediática se dará por distintas plataformas mediante el avance de la tecnología. Incluso, los aficionados presentes en los estadios, con sus propios móviles, irán transmitiendo a través de sus redes pasajes de los juegos.
Por lo que percibimos en el ambiente existe una confianza en el equipo paraguayo. ¡Eso es bueno! El hecho mismo del retorno de la Albirroja al Mundial, a un lugar que le pertenece, une a la población sin distinguir ideologías, ingresos económicos y creencias religiosas. Hasta los extranjeros que llevan años en Paraguay están con el cuadro nacional.
Un punto que caracteriza a la sangre guaraní es, justamente, el sentimiento de pertenencia y orgullo. Eso no hay que perderlo nunca, sirve repetirlo ante los incesantes gritos de quienes todo lo ven negro, con lo cual golpean en ciertos casos innecesariamente la autoestima patriótica. Descrita así la realidad, solo queda confiar en la selección y agradecer al fútbol por fortalecer la identidad nacional y posibilitar la integración, sin discriminación, en la República.


