Economia

Importaciones cierran con repuntes y fuertes expectativas para el 2026

Tras un inicio de año complejo por la suba del dólar y las dificultades logísticas en la hidrovía, el sector importador cerrará el 2025 con un crecim…

| Por La Tribuna
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Iván Dumot, presidente del Centro de Importadores del Paraguay, analizó el cierre del 2025 y las perspectivas del sector.

Tras un inicio de año complejo por la suba del dólar y las dificultades logísticas en la hidrovía, el sector importador cerrará el 2025 con un crecimiento del 10,8% en las compras externas. El desafío ahora pasa por sostener la competitividad en un año político.

El comercio exterior paraguayo cerrará el 2025 con números que reflejan una recuperación del dinamismo importador, aunque el camino hasta ese resultado estuvo lejos de ser lineal. De acuerdo con el último reporte del Banco Central del Paraguay (BCP), las importaciones alcanzaron USD 16.565 millones entre enero y noviembre, lo que representa un incremento del 10,8% respecto al mismo periodo del año anterior. El dato confirma un repunte significativo tras un arranque de año condicionado por la volatilidad cambiaria y las dificultades logísticas que afectaron a la hidrovía.

En conversación con La Tribuna, el presidente del Centro de Importadores del Paraguay (CIP), Iván Dumot, describió al 2025 como “un año claramente dividido en dos etapas”. Según explicó, el primer trimestre estuvo marcado por un escenario adverso para el sector.

“Tuvimos un periodo muy complicado, con un dólar que llegó a trepar hasta los 8.000 guaraníes y un contexto internacional golpeado por la guerra de aranceles”, señaló. A ese panorama se sumó la bajante extrema del río Paraguay y los sedimentos del Bermejo, que generaron demoras y sobrecostos en el transporte fluvial.

Dumot destacó que la situación logística llegó a un punto crítico entre enero y marzo, aunque valoró el esfuerzo conjunto del sector público y privado para evitar un colapso total de la navegación. “Sin el dragado que se realizó en ese momento, la navegación se hubiera cortado al 100%”, afirmó. Si bien las demoras fueron inevitables, el dirigente subrayó que el país logró sostener el flujo de mercaderías en uno de los momentos más delicados de los últimos años.

El escenario comenzó a cambiar a partir del segundo trimestre. La mejora progresiva de la navegabilidad del río, la normalización de los envíos desde Asia y la caída del tipo de cambio generaron un punto de inflexión para el sector importador. El CIP estima que el primer semestre cerró con un crecimiento cercano al 5%, mientras que el segundo semestre mostró una aceleración cercana al 10%. “Este segundo semestre permitió recuperar competitividad y se tradujo en una reducción importante de precios en la mayoría de los artículos de consumo masivo”, explicó Dumot.

Los datos oficiales acompañan esa lectura. El BCP señala que las importaciones de bienes de consumo crecieron con fuerza, al igual que los bienes de capital, que registraron un aumento cercano al 20% interanual. China se consolidó como el principal origen de las importaciones paraguayas, con más del 34% del total, seguida de Brasil y Estados Unidos, lo que confirma la fuerte dependencia del país de los mercados asiáticos y regionales.

En cuanto al comportamiento de los distintos rubros, Dumot indicó que sectores como automóviles, combustibles, alimentos y productos de limpieza lograron una recuperación significativa, en parte por una menor incidencia del contrabando. Sin embargo, advirtió que algunos segmentos siguen mostrando distorsiones. “Vinos y aceites continúan muy afectados por el contrabando argentino”, sostuvo.

También destacó el aumento de la importación de carne, que permitió mitigar la suba de precios internos en cortes específicos ante la fuerte demanda externa.

El tipo de cambio aparece como el principal factor de incertidumbre hacia el cierre del año. La caída del dólar por debajo de los 7.000 guaraníes en diciembre sorprendió al sector y genera interrogantes sobre el 2026. “Está fuera de todos los pronósticos y todavía no comprendemos del todo qué factores internos están presionando al dólar”, reconoció Dumot. Para el CIP, un rango de equilibrio debería ubicarse entre los 7.000 y 7.300 guaraníes, de modo a no afectar la competitividad del sector exportador ni distorsionar el mercado interno.

Con la mirada puesta en el próximo año, el presidente del CIP insistió en la necesidad de avanzar en políticas de largo plazo, especialmente en materia logística. Consideró clave establecer una política de Estado para el dragado permanente de la hidrovía y reducir la burocracia en los procesos de importación. También pidió previsibilidad en un año marcado por el calendario electoral. “Necesitamos que las decisiones económicas no estén guiadas por criterios populistas, sino por el impacto real que tienen sobre la economía”, concluyó.

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