Tras meses de ventas deprimidas, el comercio de Pedro Juan Caballero registra un repunte de alrededor del 30% hacia el cierre del 2025. Para Tomás Medina, secretario de actas de la CICTS, la mejora no es casual: el tipo de cambio y nuevas inversiones devolvieron competitividad a la frontera.
El microcentro de Pedro Juan Caballero vuelve a mostrar movimiento. Luego de un año marcado por caídas, comerciantes hablan de un repunte del 30% en ventas en las últimas semanas, una cifra que devuelve aire a una economía local acostumbrada a sobrevivir entre ciclos.
El dato no surge de una percepción aislada, en ese sentido para Tomás Medina, secretario de actas de la Cámara de Industria, Comercio, Turismo y Servicios (CICTS), detrás de la recuperación hay condiciones claras. “Venimos de un año complicado, pero el equilibrio cambiario y el regreso del turismo de compras hicieron que la frontera respire de nuevo”, afirmó para La Tribuna.
La relación entre el real brasileño y el guaraní volvió a favorecer a los comercios fronterizos. Productos como electrónica, calzados y perfumería recuperaron atractivo frente al consumidor brasileño, que representa el principal motor del comercio local.
Medina reconoce que hasta mediados de año el contexto era desalentador. “En junio y julio tuvimos caídas importantes. Había incertidumbre y mucha gente pensó que no íbamos a cerrar bien”, recuerda. El giro llegó en cuestión de semanas, con un repunte que sorprendió incluso a los sectores más pesimistas.
El retorno de compradores transfronterizos desencadenó una serie de eventos, hoteles más ocupados, restaurantes con alta rotación y comercios que volvieron a contratar personal tras meses de recorte. El efecto derrame fue inmediato.
Pero la recuperación no depende solo del tipo de cambio. Un reciente movimiento inmobiliario y empresarial cambió la dinámica del centro. La inauguración de un moderno shopping, con 229 locales y un diseño orientado al entretenimiento, se convirtió en una señal potente en medio de la incertidumbre.
Medina lo explica en términos simples: “El shopping no es la solución a todos los problemas, pero muestra que hay inversión, apuesta y confianza. Eso contagia, y el comercio tradicional lo siente”.
El nuevo complejo generó expectativas, atrajo a un público distinto y obligó a los comercios tradicionales a elevar su estándar de atención. Estacionamientos, seguridad, climatización y oferta diversificada marcaron un quiebre con la estética del microcentro, donde locales pequeños aún conviven con veredas estrechas y circulación desordenada.
De ahí surge un proyecto que gana fuerza en charlas entre empresarios y autoridades locales, convertir el casco comercial en un “shopping a cielo abierto”, con calles peatonales, mobiliario urbano, iluminación moderna y espacios de descanso.
“Necesitamos que la gente quiera quedarse más tiempo, no solo comprar y volver a Brasil”, insiste Medina. Su visión es crear una experiencia, no solo una transacción.
Sin embargo, el desafío no es menor. La informalidad, la falta de estacionamiento y la ausencia de planificación urbana siguen siendo obstáculos estructurales. El secretario de la CICTS lo admite: “Si queremos competir con ciudades vecinas, tenemos que mejorar nuestra infraestructura y ordenar las calles. La competencia es dura, y el comprador tiene opciones”.
Aun así, el ánimo cambió, ya que los comercios que cerraron en mayo reabrieron en octubre, y locales que funcionaban con personal mínimo hoy vuelven a contratar. En las calles, el movimiento es evidente, aunque el optimismo no es ingenuo.
Medina resume el momento con una mezcla de cautela y expectativa: “Estamos mejor, pero no podemos dormirnos. Si esto se sostiene, 2026 podría ser un año de verdadera recuperación”.
Lo que hoy vive Pedro Juan Caballero no es solo un repunte coyuntural, sino un intento de reinvención. Una frontera que busca pasar de la supervivencia a la estrategia, con la mirada puesta más allá del tipo de cambio y las temporadas de alta demanda.
La ciudad, que acaba de cumplir 126 años, parece haber encontrado razones para creer que el próximo ciclo será diferente.


