Economia

Productores del Mercosur van a la COP30 con postura firme

Organizaciones de agricultores del Mercosur ampliado llegan a la COP30 con un mensaje claro: el campo quiere ser escuchado en el debate climático glo…

| Por La Tribuna
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Organizaciones de agricultores del Mercosur ampliado llegan a la COP30 con un mensaje claro: el campo quiere ser escuchado en el debate climático global y rechaza regulaciones que desconocen las realidades productivas del trópico.

El sector agropecuario del Mercosur sostiene en la COP30 que la región combina producción y conservación.

Los productores rurales del Mercosur ampliado, se presentan en la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belém, Brasil, con una postura que busca dejar atrás estereotipos y posicionar al sector como protagonista en la agenda ambiental. La COP30 es un evento que reúne a los 198 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se desarrolla (desde el 10 al 21 de noviembre).
La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur Ampliado (FARM) llevó un documento que resume lo que consideran una verdad poco conocida fuera de la región: la agricultura tropical puede ser parte decisiva de las soluciones climáticas, y no un problema a contener.

El posicionamiento del bloque insiste en que los sistemas productivos del Cono Sur ya incorporan prácticas de bajas emisiones de gases, manejo conservacionista de suelos y modelos integrados que no solo generan alimentos, sino que también capturan carbono y regeneran biomas.

Para la FARM, estos avances deben ser puestos sobre la mesa en una cumbre que suele concentrar la atención en restricciones, compromisos y controles, pero pocas veces en los resultados positivos que ya existen en países en desarrollo.

La firmeza del mensaje encuentra su razón de ser en un escenario internacional cada vez más complejo. Los productores expresan una profunda preocupación por nuevas regulaciones surgidas desde la Unión Europea, como el Pacto Verde, el Reglamento de Deforestación (EUDR) y el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM). Para el Mercosur rural, estas medidas podrían convertirse en barreras comerciales disfrazadas de normativa ambiental, afectando especialmente a las economías agrícolas que dependen del mercado europeo.

El documento presentado en la COP30 señala que muchas de estas reglas parten de evaluaciones que desconocen las particularidades de la producción tropical, donde los sistemas agropecuarios distintos de los europeos, quienes combinan clima, suelos y modelos de manejo propios. El bloque reclama que la ciencia, el diálogo y la cooperación sean los pilares sobre los cuales se construyan las políticas ambientales globales, para evitar que el desarrollo sostenible termine siendo una carga imposible de cumplir para los países del sur.

La postura firme del Mercosur no se limita a una crítica, los productores también buscan reivindicar el rol social del campo y la importancia de su producción para garantizar la seguridad alimentaria mundial. Además, sostienen que, detrás de cada hectárea trabajada, hay familias y comunidades que dependen directamente de la actividad agrícola. Por eso remarcan que el sector no puede ser tratado únicamente como un agente a reglamentar, sino como un socio indispensable en la búsqueda de soluciones climáticas duraderas.

En la COP30, el pabellón del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) aporta un complemento técnico a esta visión. El organismo exhibe proyectos y evidencias que muestran cómo distintas iniciativas en la región ya están reduciendo emisiones, mejorando la productividad y protegiendo la biodiversidad. Para el Mercosur rural, estas demostraciones confirman lo que vienen afirmando desde hace años,  que la agricultura moderna de América Latina tiene la capacidad de crecer, innovar y cuidar el ambiente al mismo tiempo.

A medida que avanzan las negociaciones en Belém, la FARM busca que esta COP marque un punto de inflexión en el reconocimiento del aporte rural. La organización sostiene que los compromisos climáticos, como los del Acuerdo de París, solo serán viables si se construyen de manera conjunta con quienes producen en el territorio. De lo contrario, advierten, las metas ambientales se volverán inalcanzables y las brechas entre países desarrollados y en desarrollo seguirán ampliándose.

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