Suben los depósitos a plazo fijo por mejores tasas y confianza

El 45% de los depósitos bancarios del país se encuentran hoy en certificados de depósito de ahorro (CDA). Tasas atractivas, estabilidad y confianza e…

| Por La Tribuna

El 45% de los depósitos bancarios del país se encuentran hoy en certificados de depósito de ahorro (CDA). Tasas atractivas, estabilidad y confianza en el sistema financiero explican el auge de este instrumento, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP) y análisis de especialistas.

El ahorro formal atraviesa un momento de expansión en Paraguay y los certificados de depósito de ahorro (CDA) se consolidan como su principal vehículo. De acuerdo con el Banco Central del Paraguay (BCP), al cierre del tercer trimestre del 2025, los CDA representan el 45% de los depósitos bancarios, alcanzando G. 78,4 billones, con un crecimiento interanual del 12%.

Este instrumento, que permite al ahorrista colocar su dinero a un plazo fijo con una tasa de interés determinada, se volvió protagonista por su equilibrio entre rentabilidad, liquidez y seguridad. “Hace cinco años, apenas un tercio de los depósitos se encontraba en CDA. Hoy, casi la mitad de los fondos del sistema financiero está canalizada en este formato”, explicó el economista Daniel Correa, director de DCR Consultora.

Tasas que seducen a los ahorristas

La evolución de las tasas pasivas también explica este comportamiento. En septiembre del 2025, la tasa promedio en moneda nacional fue del 10,09% en bancos y del 10,53% en financieras. Los CDA en guaraníes ofrecen rendimientos escalonados: 8,53% para plazos hasta 180 días, 9,06% entre 180 y 365 días, y 10,21% para plazos mayores a un año.

En moneda extranjera, las tasas alcanzan 5,94% en bancos y 6,33% en financieras. Los CDA en dólares pagan 3,75% hasta 180 días, 5,14% entre 180 y 365 días y 6,16% para más de un año. Este rendimiento estable en ambos mercados ha llevado a miles de paraguayos a preferir el ahorro a plazo antes que las cuentas a la vista, que ofrecen retornos mínimos.

“Las tasas de interés subieron, pero lo más importante es la confianza. El CDA es un producto sencillo, regulado y que hoy puede incluso negociarse en el mercado secundario”, destacó Correa, al señalar que la digitalización de los procesos bancarios también facilitó el acceso.

Confianza y concentración

El auge de los CDA refleja una mayor confianza en el sistema financiero, pero también plantea desafíos. La concentración de casi la mitad de los depósitos en un solo tipo de instrumento podría limitar la capacidad de los bancos para canalizar esos recursos hacia créditos de largo plazo.

Correa considera que el desafío está en diversificar los productos de ahorro y ampliar la inclusión financiera, ya que los segmentos de menores ingresos participan poco en el sistema formal. “Los depósitos de ahorro programado o a plazo en estos sectores no superan el 5% del total”, advirtió.

Pese a ello, el economista ve una oportunidad: “Una mayor proporción de CDA a largo plazo podría fortalecer el financiamiento de inversiones productivas y contribuir al crecimiento económico”, afirmó.

Un fenómeno regional

La tendencia observada en Paraguay no es aislada. En varios países de la región, los depósitos a plazo representan una fracción considerable del ahorro. En el caso local, la dolarización parcial del sistema también influye: en momentos de mayor incertidumbre, los ahorristas prefieren mantener parte de sus fondos en moneda extranjera.

Aun así, el sistema bancario paraguayo se mantiene sólido, con indicadores de liquidez y solvencia por encima de los estándares regionales. Para los analistas, esto confirma que el país ha logrado construir una base de ahorro formal robusta, un paso esencial para cualquier economía que aspire a financiar su propio desarrollo.

Del ahorro a la inversión

El siguiente paso, según los expertos, será transformar el ahorro en inversión. Es decir, convertir los fondos colocados en CDA en créditos productivos, destinados a proyectos industriales, agropecuarios o de infraestructura.

El comportamiento de los ahorristas demuestra que existe capacidad y voluntad de ahorro, pero ahora el reto está en canalizar esos recursos hacia sectores que generen valor y empleo.

La expansión de los CDA es una buena noticia: significa que los paraguayos confían más en su sistema financiero y buscan rentabilidad con bajo riesgo. Sin embargo, el desafío está en que ese dinero no quede inmóvil, sino que se transforme en la energía financiera que impulse el desarrollo nacional.

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