El sector forestal paraguayo registra un fuerte crecimiento en 2025, con exportaciones que superan las 141.000 toneladas y generan más de USD 72 millones. La madera procesada y productos de valor agregado lideran los envíos a más de 30 mercados internacionales.
El crecimiento del sector forestal paraguayo dejó de ser una promesa para transformarse en una realidad con cifras que hablan por sí solas. Según el Instituto Forestal Nacional (Infona), entre enero y septiembre de 2025 las exportaciones de productos forestales alcanzaron 141.158 toneladas, por un valor de USD 72,7 millones FOB, lo que representa uno de los mejores desempeños de los últimos años. Solo en septiembre se registraron 20.190 toneladas y USD 9,88 millones, el valor mensual más alto del ejercicio.
Más allá de los números, el dato confirma una tendencia: Paraguay comienza a exportar no solo volumen, sino también transformación. Los envíos de madera contrachapada, láminas, pisos y tablillas para parquet muestran que el país está agregando valor y aprovechando mejor su materia prima. En un escenario donde la producción primaria todavía domina, el avance industrial dentro del rubro forestal se convierte en un símbolo de diversificación.
El crecimiento se siente especialmente en los productos que requieren procesamiento. En septiembre, las exportaciones de madera contrachapada alcanzaron 2.812 toneladas por USD 2,37 millones, con incrementos de 31 % en volumen y 35 % en valor frente al mismo mes del año pasado. La madera aserrada también tuvo un fuerte desempeño, con 1.678 toneladas y USD 649.000, lo que equivale a una expansión del 50 % y 31 % respectivamente.
Este avance refleja el impacto de inversiones recientes en aserraderos, plantas de laminado y pequeñas industrias que hoy procesan eucalipto y especies nativas con destino a mercados internacionales. El propio Infona destaca que el 78 % del volumen exportado de madera aserrada proviene de plantaciones de eucalipto, lo que demuestra que el país comienza a consolidar una base forestal sostenible y tecnificada en línea con los estándares internacionales.
Las exportaciones paraguayas llegaron este año a más de 30 destinos, entre ellos Brasil, Reino Unido, Estados Unidos y Alemania. Esa expansión geográfica representa un paso importante para reducir la dependencia de pocos compradores y aumentar la resiliencia del sector. Pero también impone mayores exigencias: certificaciones, control de origen, trazabilidad y una gestión ambiental responsable.
El precio promedio por tonelada exportada cayó alrededor del 4 % interanual, una señal de que, aunque el volumen crece, la competencia internacional presiona los márgenes. En este sentido, la apuesta debe ir más allá de vender más: consiste en vender mejor. El futuro del sector dependerá de la capacidad de sostener calidad, diseño y terminación en los productos de madera transformada.
El impulso forestal también genera impactos en el interior del país. Departamentos como Concepción, San Pedro y Caaguazú concentran la mayor parte de las plantaciones comerciales y comienzan a ver en la forestación una alternativa rentable frente a la ganadería extensiva o la agricultura de ciclo corto. Productores y técnicos señalan que el eucalipto, por su rápido crecimiento, podría convertirse en una fuente estable de ingresos y empleo rural si se mantienen los incentivos actuales y la estabilidad normativa.
Empresarios vinculados al rubro destacan que el interés internacional por la madera paraguaya se debe tanto a su calidad como a la competitividad logística del país, favorecida por la hidrovía y su ubicación en el corazón del Mercosur. Si Paraguay logra articular políticas de fomento, créditos blandos y capacitación técnica, el sector forestal podría duplicar sus ingresos en los próximos cinco años y posicionarse como el cuarto complejo exportador del país.
En tiempos en que el mundo reclama productos sostenibles y trazables, la madera paraguaya tiene la posibilidad de convertirse en una marca de origen. El desafío será consolidar una cadena productiva que combine plantaciones certificadas, industria eficiente y apertura comercial.
El récord alcanzado en septiembre no es un punto de llegada, sino el reflejo de un cambio estructural que comienza a tomar forma. El bosque vuelve a ser protagonista, pero ahora con una lógica distinta: la de generar empleo, inversión y desarrollo a partir de un recurso renovable que Paraguay está aprendiendo a transformar con visión de futuro.
Foto: Procesamiento de madera en planta industrial: el sector forestal paraguayo consolida su crecimiento con valor agregado.


