El productor e ingeniero agrónomo, Rubén Sanabria explicó que a pesar de que los agricultores aplicaron los cuidados necesarios para asegurar un buen rendimiento, el área de siembra se redujo.

Cosecha arrancará a finales de agosto
Las proyecciones señalan que la cosecha comenzará entre finales de agosto y los primeros días de septiembre. Los precios ofrecidos por los molineros a los productores seria mayor y en consecuencia un posible incremento en los costos finales para los consumidores.
Sanabria resaltó la relevancia estratégica del trigo para garantizar el consumo interno y sostener la economía de las familias rurales, al tratarse de una materia prima esencial de la canasta básica.
Advirtió que, si no se protege al sector, muchos agricultores podrían abandonar este cultivo y volcar sus recursos hacia otras alternativas más rentables.
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Precios y preferencia por otros cultivos
Entre los factores que desalientan la siembra, Sanabria mencionó la caída de precios, ya que al inicio de la campaña se pagan valores atractivos, pero estos disminuyen durante la cosecha.
Esta situación llevó a varios productores a optar por el maíz zafriña, que ofrece mayores rendimientos y contribuye a mejorar el suelo dentro de un sistema de rotación más eficiente.
Innovación en el mejoramiento del trigo
El Instituto de Biotecnología Agrícola impulsa desde hace dos años un programa de mejoramiento del trigo. Este proyecto incluye cruces de progenitores, ensayos en distintas fechas de siembra y evaluaciones para medir la resistencia a enfermedades, plagas, sequías y altas temperaturas. Además, analiza el rendimiento y la adaptación al sistema molinero nacional.
Estas innovaciones no solo aumentan la productividad y fortalecen la seguridad alimentaria, sino que también fomentan prácticas agrícolas más sostenibles, reduciendo el uso de agroquímicos y optimizando el manejo del agua y el suelo.
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