En el estreno como DT de Leandro Romagnoli, Guaraní volvió a empatar en el Apertura. Esta vez, fue cero a cero ante Trinidense que, incluso, tuvo las mejores chances para quedarse con el triunfo.
El encuentro tuvo un inicio lento, con ambos equipos cuidando cada pase y estudiando los movimientos del cuadro de enfrente. Con ambos deambulando en mitad de tabla para abajo, el empate no les convenía para sus aspiraciones y así lo entendieron ya entrada la primera mitad.
Guaraní fue el primero en inquietar, con Fernando Fernández como punta de lanza y generando la primera acción peligrosa de la noche capiateña. Luego le tocó a Jhon Jairo Sánchez, probando desde afuera del área, potente, pero al medio del arco, contenido sin problemas por el guardameta Matías Dufour.
Mientras, en el otro sector, Trinidense amenazaba, aunque sin generar ninguna chance oportuna de gol. Para colmo de males, su mejor hombre en ataque, Néstor Camacho dejó el campo de juego tempranamente por una lesión muscular, haciendo que los suyos pierdan fuerzas en ofensiva. La seguidilla de encuentros le jugó en contra al goleador que persigue el récord histórico de máximo anotador de nuestro fútbol, hoy todavía en posesión de Santiago Salcedo.
Así, con más batallas medulares y sin tanta profundidad, la primera mitad se fue con el marcador en blanco.
En la complementaria se vio otro desarrollo, con el cuadro del barrio Trinidad mucho más protagonista y tratando de romper el arco de Gaspar Servio en repetidas oportunidades.
Tan solo de inicio, en la chance más clara del “Triqui”, Ariel Gauto dejó rivales por el camino y tanteó desde afuera del área con un potente disparo que exigió al máximo al arquero goleador, estirando toda su humanidad para evitar la caída de su pórtico.
Así, los minutos corrían y se notaba mucho más acomodado sobre el campo al cuadro de Trinidense. Guaraní, por su parte, aguantaba en su campo y apostaba por balonazos largos en busca de la velocidad de sus atacantes, aunque sin la precisión necesaria para consumar el primer grito de la noche.
Recién en la recta final del encuentro, después de los 40 minutos de la segunda mitad, el Aborigen emparejó las acciones desde la posesión y empezó a pisar continuamente el campo rival. En este tramo, con los roles invertidos, Trinidense se defendía en cada acción conformándose ya con la igualdad y entendiendo que no aprovechó su momento en el juego.
De esta manera, los dos equipos con más empates en el Apertura hicieron honores a esa mención y sumaron otro más que los frena en sus aspiraciones.


