A Nacional le cuesta. Desde que perdió el ritmo alcanzado en las primeras fechas, donde parecía que se iba a convertir en uno de los grandes animadores de la presente temporada, cayó en un bache futbolístico del que aún no puede salir, al menos no del todo.
Si bien domina en sus presentaciones desde la posesión, como sucedió en la primera parte del juego de ayer ante San Lorenzo, no logra tener la profundidad necesaria para causar daño real y que eso se traduzca en el marcador. Ni siquiera con un hombre de más pudo plasmar esa superioridad numérica en el tablero.
Cuando el trámite ante el Rayadito era parejo, a los 25’, Bruno Piñatares vio la tarjeta roja por una dura acción contra un rival. Esto condicionó al dueño de casa, que tuvo que cambiar la estrategia y cuidar mucho más la retaguardia en lugar de mirar el arco de enfrente.
Más allá de la situación favorable, la pobreza de ideas en ataque era notable en el cuadro visitante, recurriendo a los balones aéreos y las pelotas paradas. Por allí encontraron opciones, gracias al porte físico y la capacidad por arriba de Hugo Adrián Benítez, pero no pasaron de simples aproximaciones que no movieron al arquero sanlorenzano. Así, la peleada y pálida primera mitad finalizó sin goles y sin siquiera una sola chance clara de gol.
Para la complementaria Nacional salió con más ganas. Esas ganas llevaron al empuje y ese empuje a acorralar al rival en su propio campo, aunque continuaba el déficit de la generación de oportunidades frente al arco defendido por Wilson Quiñónez.
Las ocasiones de gol finalmente aparecieron, pero en el otro pórtico. San Lorenzo, ordenado en defensa y criterioso con el balón, tuvo dos chances inmejorables para abrir el marcador, en la primera Santiago Rojas le sacó el gol del ángulo a Alex Álvarez, gracias a una volada espectacular, y en la segunda una pelota de Héctor Villamayor besó el travesaño del arco tricolor y fue afuera.

Justamente en esa segunda acción, el hombre de San Lorenzo abrió el brazo en la lucha aérea y su codo impactó contra el rostro de Carlos “Paraguarí” Espínola, produciéndole un profundo corte en el pómulo y enviándolo directo a vestuarios. Al ver la gravedad de la situación, el juez Blas Romero le mostró la roja directa a Villamayor y San Lorenzo perdía otro hombre.
El contexto era inmejorable para Nacional para buscar el tan ansiado gol de apertura, jugando con dos hombres más que el colero de la tabla que aún no conoce de victorias en el Apertura. Los ingresos de Carlos Arrúa, Franco Pelozo e Ignacio Bailone ayudaron a que el Albo gane peso en ofensiva y genere aproximaciones con cierto peligro sobre el arco del dueño de casa. Disparos largos del propio Arrúa y otro de Silvio Torales alertaron al fondo del Rayadito.
Sin embargo, esa alerta no pasó a mayores, ya que los de Barrio Obrero no encontraban la llave para abrir el cerrojo planteado por San Lorenzo, que defendía con hidalguía cada pelota en su área, pero ya prácticamente renunciando al ataque a consecuencia de las expulsiones.
Al final, el Rayadito resistió con coraje con nueve hombres y sumó un punto más que lo ayuda en su lucha por la permanencia. Nacional, por su parte, mostró su lado más flojo al no poder vencer al último en la tabla con dos jugadores de más.



