Adam Bareiro volvió a hacer lo que mejor sabe en medio de un escenario cargado de incertidumbre: convertir goles. El delantero paraguayo anotó de penal para Fortaleza en los últimos días, justo cuando su nombre vuelve a instalarse con fuerza en el mercado de pases y su futuro deportivo permanece abierto. El “Zorrito” marca mientras aguarda una resolución que puede ser determinante para su carrera y, sobre todo, para su sueño mundialista.
El tanto llega en pleno tira y afloja entre Olimpia y Fortaleza. El club paraguayo insiste en sumarlo como refuerzo para la temporada 2026 y ya envió seis propuestas formales, todas rechazadas por la entidad brasileña. De igual manera, persiste el deseo del cuerpo técnico y la directiva olimpista de contar con su presencia y en las últimas horas trascendió que una nueva oferta fue enviada. ¿Será la séptima la de la buena suerte? Esta rondaría los tres millones de dólares, cifra importante para el medio local, pero que aún parece no convencer al club nordestino, decididos a retener a uno de sus atacantes más importantes.
Mientras las negociaciones avanzan lentamente, Bareiro cumple dentro del campo. Ejecutó con personalidad el penal y ratificó su condición de referente ofensivo, aun cuando Fortaleza atraviesa un presente particular al competir en la Serie B del fútbol brasileño. Ese contexto deportivo es el que abre el debate sobre su futuro inmediato.
Para Bareiro, quedarse en la segunda división de Brasil implica un riesgo claro: menor visibilidad internacional en un año clave rumbo a la Copa del Mundo 2026. Si bien el nivel competitivo es alto, la vidriera no es la misma, y el delantero lo sabe. La pelea por un lugar en la lista de Gustavo Alfaro exige continuidad, goles y exposición.
Allí aparece Olimpia como una alternativa estratégica. Más allá del peso emocional del posible regreso, el Decano ofrece competencia internacional, con participación en la Copa Sudamericana, y una vitrina mucho más cercana al radar de la selección. En ese escenario, las chances de Bareiro de mantenerse vigente para la Albirroja podrían crecer de manera considerable; como sucedió, por ejemplo, con Blas Riveros que retornó a nuestro país, elevó su nivel y fue llamado nuevamente por Alfaro.
Por ahora, el atacante sigue marcando y esperando, cumpliendo sus deberes y con un ojo puesto en la selección nacional.


