Más allá del golpe de escena en la etapa, el foco principal estaba puesto en Henk Lategan, líder de la general, obligado a abrir pista en la segunda parte de la maratón sin las huellas de las motos como referencia. El sudafricano afrontó uno de los retos de navegación más delicados de la semana y, aunque cedió 12m43s respecto al ganador del día, logró salir indemne del trance: conserva el liderazgo absoluto con una ventaja aún sólida para encarar lo que viene. Situación similar vivió Nasser Al-Attiyah, que partió justo detrás de Lategan. El catarí también perdió tiempo con su Dacia, aunque limitó el daño a 3m17s frente al mejor registro, manteniéndose como principal amenaza en la general antes de una etapa que se anuncia decisiva.
La clasificación confirma el gran momento de los Raptor: Mattias Ekström es cuarto a 5m38s, Roma quinto a 6m59s, Carlos Sainz sexto a 8m33s y Guthrie escala hasta el séptimo lugar, a 16m23s. Detrás asoman los Dacia de Lucas Moraes y Sébastien Loeb, séptimo y octavo respectivamente, ambos con argumentos de sobra para meterse en la pelea por el título en los tramos decisivos.
En motos, el día también dejó señales fuertes. Luciano Benavides volvió a demostrar su especialidad para aparecer sin estridencias y golpear en el momento justo. El argentino marcó el mejor tiempo en los 356 kilómetros cronometrados y se metió por primera vez en su carrera dentro del Top 3 de la general, a 5m55s del líder, confirmando una progresión constante. Ese líder volvió a ser Daniel Sanders, quien aprovechó la etapa hacia Ha’il para recuperar la cima del rally. Cuarto en la especial, a 5m50s de Benavides, el vigente campeón parece recoger los frutos de una estrategia medida del equipo KTM y mañana partirá hacia las dunas desde una posición favorable.
La etapa también dejó las mejores actuaciones parciales del chileno Ignacio Cornejo, segundo, y de Bradley Cox, cuarto, mientras que el día fue negro para varios favoritos. Edgar Canet perdió toda opción tras un problema con el mousse trasero; Tosha Schareina fue penalizado con diez minutos por una infracción en el campamento-refugio; y Adrien Van Beveren volvió a ceder más de media hora, afectado por un incidente mecánico.
En el Dakar, la frontera entre el éxito y el infortunio sigue siendo tan frágil como un alambre enredado en una rueda.



