Paraguay cerró agosto con un hito imborrable: el WRC ueno Rally del Paraguay llegó y fue más que una competencia; fue la coronación de un sueño compartido por décadas. Entre el 28 y el 31 de agosto, Itapúa; con Encarnación como epicentro; fue el escenario de una fiesta sin precedentes en el deporte motor.
Las inéditas rutas de tierra roja, suaves pero complicadas, desafiaron desde la primera recta a los 48 equipos de clase mundial que enfrentaron los 333 kilómetros cronometrados en gravilla, distribuidos en 19 veloces y técnicos tramos especiales en tres días intensos. Ver cómo el sueño se encarnaba en el rugir imponente de los Rally 1 camuflados con los inconfundibles árboles de Tajy en el paisaje itapuense, fue una sensación electrizante. El sueño de décadas atrás ya era una realidad.
Esta primera aparición del país como sede del WRC no solo significa pertenecer a la élite, sino también demostrar vocación y capacidad del Paraguay para organizar este tipo de eventos a ojos de todo el mundo. Desde las entrañables e históricas pruebas del Rally Trans Itapúa, reconvertido en versión WRC, hasta una puesta en escena impecable: seguridad, hospitalidad y organización mostraron al mundo que “Paraguay sí puede hacerlo”; y lo hará por dos años más, mínimamente.
Y la recepción fue recíproca. Los propios protagonistas se encargaron de elogiar al país y a su gente en cada entrevista y en redes sociales; entendieron y apreciaron la pasión de los paraguayos por el deporte tuerca y correspondieron ese amor con una carrera espectacular, acompañado de un admirable don de gente, siempre sonriendo y mostrándose abiertos a compartir con sus fanáticos.
Más allá de la competencia, el legado quedó sembrado. El vencedor resultó ser el histórico piloto francés Sébastian Ogier. El ocho veces campeón mundial (segundo más ganador de la historia) honró al rally paraguayo inscribiendo su nombre como el monarca en su edición inaugural.
Pero, en realidad, el verdadero ganador fue el Paraguay, mostrando al mundo sus bellezas naturales y la calidez de su gente; colocándose en el mapa mundial del automovilismo a puro esfuerzo y trabajo. Además, el evento representó una enorme inyección económica para el Paraguay, dato para nada menor.
Entre los mejores del mundo

Esa sensación rara de pertenecer a la elite del mundo tuerca. Sí, abracémosla, porque el Rally del Paraguay ya no es promesa; se convirtió en una realidad avasallante, con la potencia de las máquinas que se abrieron paso por el sur del país.
Un legado de velocidad, emoción y esperanza que permanecerá en el corazón de cada fanático y en el espíritu automovilístico de nuestro país. Paraguay se presentó ante el mundo y pasó la prueba con creces; elogiado por el propio presidente de la FIA. Tanto protagonistas como aficionados esperan con ansías la segunda edición del Rally del Paraguay, calendarizada de nuevo para los últimos días de agosto de 2026, del 27 al 30 de ese mes.


