Más de cuatro años después de la exclusión de sus selecciones y clubes de las competencias internacionales, Rusia vuelve a aparecer cerca del escenario FIFA. La entidad madre del fútbol mundial abrió una posibilidad de regreso, aunque por ahora en un ámbito juvenil y sin anunciar una invitación directa.
La decisión surgió a partir de la creación de un nuevo torneo mundial Sub-15 y un festival de la categoría que se disputará en Azerbaiyán entre el 22 y el 31 de octubre de 2026. FIFA informó que la competición estará abierta a todas sus asociaciones miembro, una frase que generó repercusiones porque deja a Rusia dentro del grupo de posibles participantes.
El detalle más importante es que FIFA no mencionó expresamente a la Federación Rusa de Fútbol como invitada ni anunció el levantamiento de las sanciones que pesan sobre sus equipos. Sin embargo, tampoco estableció una exclusión específica, por lo que la puerta quedó abierta para una eventual participación.
Desde 2022, luego del inicio de la invasión rusa a Ucrania, las selecciones y clubes de Rusia fueron apartados de los torneos organizados por FIFA y UEFA. A pesar de esa medida, Rusia nunca fue desafiliada y continuó siendo miembro de FIFA, una diferencia que ahora toma relevancia ante este nuevo escenario.
El posible regreso, de concretarse, comenzaría desde las categorías formativas y no implica una reincorporación automática a los grandes torneos. Rusia todavía no tiene asegurado su retorno a Mundiales, eliminatorias ni competencias oficiales de mayores.
La UEFA ya intentó en el pasado reintegrar a los juveniles rusos dentro del mapa europeo de selecciones. En 2023, se tuvo el deseo de que participen en certámenes sin bandera y sin himno, siendo parte de la competencia bajo el concepto de no castigarlos por hechos cometidos por los adultos donde la responsabilidad recae solamente sobre estos últimos.
Sin embargo, amenazas de boicot de Ucrania y otros países de la Unión Europea terminaron forzando nuevamente la no inclusión de estos atletas con la bandera de Rusia en sus indumentarias deportivas.
De hecho que el Comité Olímpico Internacional ya marcó un precedente recientemente. En diciembre pasado una Cumbre Olímpica readmitió a deportistas junior de Rusia y también de Bielorrusia, otra de las naciones suspendidas, con sus respectivos colores patrios e himno nacional.
La medida abre nuevamente entra en tela política donde la discusión pasa por saber si el deporte debe incluirse, o no, en este campo. Entonces: ¿El fútbol debe ser utilizado como herramienta de presión internacional? ¿O las nuevas generaciones deben quedar al margen de decisiones tomadas fuera del campo de juego?
Por ahora, FIFA no devolvió oficialmente a Rusia al mapa del fútbol mundial. Pero con una simple frase —“abierto a todas las asociaciones miembro”— dejó una fuerte señal de que existe luz al final del túnel.


