Desde nuestro país, conocemos a Australia más que nada por su gran selección de rugby, los canguros y el Grand Slam que se desarrolla a comienzos de año, el famoso Australian Open. Desde los ‘90, se metieron a fondo con el fútbol y su seleccionado comenzó a tener frecuentes roces con seleccionados de Conmebol. Tal es así, que llegó a disputar repechajes e incluso clasificaciones con Argentina y Uruguay.
El partido del jueves, será la primera vez que nos ponga cara a cara con los australianos y la segunda vez que nos ubique la historia contra un representativo de Oceanía. En Sudáfrica 2010, Paraguay se enfrentó a Nueva Zelanda, igualando 0-0.
La idea de esta entrevista, era la de conversar con un futbolero paraguayo y dimensionar cómo viven en Australia el Mundial y también, el partido contra la Albirroja.
Así, nos pusimos en contacto con Diego Brítez, un ingeniero paraguayo que reside en Melbourne, Australia hace un par de años con su esposa y nos brindó en primera persona, sus sensaciones en esta previa mundialista. Y sí. Justo contra Australia.
Nos dice el entrevistado: “En Melbourne, al menos, las propias autoridades gubernamentales impulsan a la ciudadanía a asistir a los encuentros mundialistas, habilitando grandes espacios públicos como el Federation Square, donde cientos de personas se aglutinan para vivir el mundial. Si bien es cierto que el fútbol ocupa un lugar de menor relevancia en Australia, donde el rugby es el deporte más popular, los futboleros son muy apasionados y sobre todo seguidores de su selección”.
Menciona además que hay una confianza plena en la Albirroja, sin embargo también pesa el cariño del nuevo hogar y los deseos de que los Socceroos también avancen, al menos como mejor tercero.
Después de la primera fecha, donde Paraguay no tuvo un resultado auspicioso y los australianos quedaron con el pecho inflado después de haber superado a Turquía, se redoblaron apuestas para esta última fecha en la compañía donde Brítez trabaja y es el único latinoamericano. Van a ver juntos el trascendental compromiso y una declaración explosiva por donde se lo mire en la previa: desde el lado australiano: “les vamos a ganar 3-0”; desde el lado paraguayo: “si perdemos, renuncio”.
Menciona nuestro entrevistado que existe un grupo importante de paraguayos en Melbourne, sobre todo en Victoria, donde la principal diferencia entre el primer y el segundo juego, radicó en que el triunfo albirrojo lo vieron todos juntos. Entonces, para esta oportunidad, la idea está en que la mayor cantidad de paraguayos esté en el mismo punto para alentar a la Selección y utilizar este mismo encuentro como cábala para próximas presentaciones de la Albirroja en su caminar mundialista.
A más de 12mil kilómetros de distancia, la ansiedad antes de cada partido también tiene su aparición, nos cuenta Brítez. “Las emociones pegan más duro. Después de la derrota contra Estados Unidos, nos bajoneamos, pero al ver que Turquía perdía en el debut, nos volvimos a ilusionar y les terminamos ganando”. Además, mencionó que incluso en aquellos paraguayos que no son tan futboleros, ven al fútbol como factor de unión en este contexto de la Copa del Mundo.
A pesar de que el encuentro se desarrolle en pleno horario laboral tanto para los australianos como para los paraguayos residentes en ese país, los masivos puntos de encuentro en Melbourne estarán habilitados para vivir el compromiso mundialista y el medio centenar de paraguayos pueda coincidir y hacer valer la cábala de observar todos juntos esta fecha final de la fase de grupos. Otro punto destacado en Australia, donde existe una gran comunidad de paraguayos es Sydney, donde en los últimos compromisos, realizaron actividades y eventos como previa, dando su aliento desde la distancia.
Pase lo que pase, la pelota ya está rodando con 14 horas de diferencia y el palpitar comenzó a sonar más fuerte, al otro lado del mundo con un ¡Vamos Paraguay!


