El Mundial de Norteamérica 2026 será la edición más grande de la historia por cantidad de equipos y partidos. A consecuencia de esto, también pretende transformarse en el torneo que más dinero moverá alrededor del fútbol.
Según estimaciones de la consultora especializada H2 Gambling Capital, el volumen total de apuestas deportivas para esta Copa del Mundo podría alcanzar los 60.000 millones de dólares a nivel global. La cifra representa el llamado “handle”, es decir, la cantidad total de dinero apostada, no las ganancias directas de las casas de apuestas.
El número marca un salto considerable respecto al Mundial de Qatar 2022, donde las estimaciones rondaron los 35.000 millones de dólares en volumen apostado. El crecimiento tiene varios motivos.
Uno de ellos es el nuevo formato de la competencia. La Copa pasó de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos. Más encuentros significan más mercados disponibles; ganador del partido, goleadores, tarjetas, córners, estadísticas individuales y apuestas en vivo durante cada juego.
Además, el Mundial 2026 se desarrolla en un contexto donde las apuestas deportivas legales tienen una mayor expansión y visibilidad, especialmente en Estados Unidos, uno de los países anfitriones, donde la regulación del mercado abrió una industria de enormes dimensiones.
Además de este crecimiento en cantidad de juegos, también aparece un nuevo jugador que asoma a convertirse en protagonista: la tecnología.
La inteligencia artificial entra en el juego

La inteligencia artificial comenzó a cambiar la forma en la que millones de aficionados se preparan antes de apostar. Herramientas capaces de procesar grandes cantidades de información permiten analizar variables que antes requerían especialistas: rendimiento reciente, estadísticas avanzadas, lesiones, fatiga, estilos de juego y antecedentes.
Muchos usuarios recurren a modelos de IA buscando reducir el margen de error y encontrar patrones que puedan ayudar a tomar una decisión más informada. La pregunta “¿qué probabilidad tiene este equipo de ganar?” se convirtió en una consulta frecuente antes de colocar una apuesta.
Sin embargo, la tecnología no puede eliminar la incertidumbre del fútbol. La IA analiza datos, pero no puede anticipar completamente un rebote, una expulsión, un error defensivo o una jugada inesperada.
Las propias casas de apuestas utilizan desde hace años modelos matemáticos y algoritmos para ajustar sus cuotas en tiempo real. La diferencia es que ahora esas herramientas también están al alcance del público.
El Mundial 2026 será entonces una combinación de tradición y futuro, de azar puro y estudios matemáticos; millones de hinchas mirando el juego, pero también millones de datos intentando explicar lo impredecible.
En la era de la tecnología, era de esperarse que la nueva herramienta se convierta también en una suerte de ayuda para todos los fanáticos alrededor del mundo. Ahora bien, ¿Podrá la IA hacer algo contra todos los resultados improbables que se están dando?


