Las últimas sombras de la agonizante madrugada paraguaya comenzaban a disiparse cuando en la Ciudad de la Luz, a una hora del mediodía, el célebre segundo court Suzanne Lenglen del gran complejo de Roland Garros recibía a dos jóvenes inéditos protagonistas del main draw del abierto de tenis de Francia, el local Moïse Kouamé, que accedió gracias a un wild card, y el número 1 paraguayo Dani Vallejo, quien tuvo que batallar mucho más para instalarse allí por mérito propio.
Al salir del court, entraron por la puerta grande, a una de las más memorables jornadas del legendario certamen.
La ovación que los despidió después de 4 horas 58 minutos de maratónica lid fue elocuente demostración del calificativo de extraordinaria y sobresaliente que mereció esta confrontación.
El despertador sonó raramente al filo de las seis porque había que acompañar la histórica batalla.
La 1120 AM, la emisora deportiva del Grupo VMedia, en sus estudios del edificio de La Tribuna, empezó a anunciar el juego en el programa de apertura de la naciente mañana, “El Café del fútbol”.
El partido recién había completado dos sets a las 10:00 cuando los conductores del programa, Juan José Gómez, Tito González y Rodrigo Mendoza, cedían la posta microfónica a Iván Alexis, Andrés Rolón y Gaspar Aníbal Noguera para poner al aire “El Polideportivo”, en una edición muy especial, con un invitado de lujo: el mejor jugador de fútbol de salón del mundo en los años 80 pasados, Ramón Carosini, que acaba de llegar de España de vacaciones, después de 14 años de su anterior visita.
Durante el programa nadie pudo sustraerse de apreciar a través de una de las pantallas del estudio las imágenes que llegaban desde París.
En otra contigua pantalla compartida, en la plataforma audiovisual de La Tribu, se mezclaban en grata sinfonía, los sutiles golpes con la raqueta de Dani y las históricas evoluciones con el balón de “Monchi”, identificando a un ídolo del pasado con una emergente figura presente y de prometedor futuro, así como a dos deportes que ganaron su lugar entre los más queridos después del fútbol en nuestro país y a los que tornaron grandes sus protagonistas.
Los conductores iban mezclando los recuerdos de Carosini y sus grandes logros a nivel mundial y en la Madre Patria y las vigentes nuevas y gratas experiencias de Vallejo.
Al terminar el programa, Iván Alexis prometió a los seguidores de la “Tribu Deport” que, en el siguiente espacio, “Deporte Reporte”, su realizador John Walter Ferrari, seguiría actualizando al segundo lo que pasaba en el tenis, que todavía tenía pendiente de resolución la cuarta manga.
Al llegar a los diez minutos del programa, se cerró el telón del partido, descripto en tres sucesivos espacios deportivos de la emisora, en una ágil demostración de lo que exige la nueva estructura de los medios audiovisuales de la actualidad: versátiles y polivalentes. Y quedó una rara sensación en todos, no de la frustración de resultados adversos (como el de Libertad en fútbol, humillado en la Libertadores), sino de resignada satisfacción por este tipo de derrotas enaltecen a sus actores, tras un durísimo enfrentamiento.
Dani ya lo había advertido cuando supo que Kouamé sería su rival escribiendo en su cuenta de Twitter: “Ya ganó partidos en Masters 1000 y Grand Slams, lo que significa que tiene buena cabeza”. Y lo pudo experimentar y sufrir.
Fue un partido de poder a poder. Los dos primeros se los llevó el galo gracias a su fortaleza mental, precisión y alto rendimiento en los servicios. Dani lo pudo equilibrar con idénticos argumentos para extender la definición a una quinta inédita manga para ambos, que hasta entonces solo habían jugado partidos a tres sets.
Pudo ser para cualquiera de ellos. Pero el mejor tratamiento de los bigs points, de las instancias decisivas, pese a vivir una agonía, le permitió al anfitrión, tocado también por la varita de la fortuna, quedarse con la victoria. Los aplausos convertidos en ovación fueron para ambos.
Con la satisfacción del deber cumplido
Dani valoró su propio esfuerzo y destacó al término de la jornada: “Cinco horas de partido, viniendo de dos sets a cero a pleno sol. Intenté y creí hasta el final. Pero no se pudo dar”.
Agregó su gratitud a Roland Garros. “Gracias por hacerme vivir una experiencia que la recordaré toda la vida”, resaltó.
Ahora un merecido descanso: “Con el corazón en la mano y la cabeza en alto vuelvo a casa para descansar y pensar en lo siguiente”. Que el éxito también te acompañe, gran campeón, en el emblemático Wimbledon.


