El fútbol iraní también vive una crisis en su rama femenina. Durante la Copa Asiática Femenina 2026, disputada en Australia, varias integrantes de la selección decidieron solicitar asilo político por temor a represalias si regresaban a su país.
En total, al menos siete integrantes de la delegación pidieron protección en territorio australiano, aunque inicialmente cinco jugadoras recibieron visas humanitarias otorgadas por el gobierno local.
Las futbolistas habían sido criticadas en Irán después de negarse a cantar el himno nacional antes del duelo contra Corea del Sur, gesto por el que fueron catalogadas como “traidoras en tiempos de guerra”.
El gobierno australiano confirmó que las deportistas obtuvieron visas humanitarias temporales con posibilidad de residencia permanente, garantizando su seguridad mientras se evalúa su situación migratoria.


