Acompaña a Clooney, Adam Sandler, quien encarna a su fiel agente. El actor, siempre asociado a papeles cómicos, vuelve a sorprender con una actuación dramática impecable. Con ellos, el reparto incluye pequeñas apariciones de figuras de la pantalla grande como Laura Dern, Billy Crudup, Stacy Keach, Jim Broadbent, Patrick Wilson, Emily Mortimer (que es coautora del guión con Baumbach) y Greta Gerwig (la directora y actriz, que es la esposa de Baumbach).
Jay Kelly acaba de finalizar una película y se prepara para hacer otra nueva. En el interín se entera de la muerte de Peter Schneider (Jim Broadbent), el director que lo lanzó a la fama. Siente mucha culpa de no haber aceptado hacer otra película con él y asiste a su funeral. A la salida, se encuentra con Timothy (Billy Crudup), un viejo compañero de la escuela de actuación al que consideraba mucho mejor actor que él. El encuentro no termina bien y lo obliga a cuestionarse sobre su vida. Decide aceptar la invitación a un homenaje en Italia y así escaparse de un posible escándalo en Hollywood.
La nueva película de Baumbach es un filme sobre las decisiones que tomamos en la vida y sus consecuencias. A partir de esto, encara temas como la soledad, la amistad y también sobre el rol del padre. Kelly trata de establecer contacto con sus hijas pero ambas rehuyen encontrarse con él. Mientras una lo comprende, la otra se siente muy dolida y abandonada. Aparte, está el padre de Kelly (Stacy Keach), un hombre que nunca estuvo presente en su vida. El mismo agente encarnado por Sandler es la cara opuesta. Busca cualquier resquicio en su demandante trabajo para contactarse con sus hijos.
En algún momento, el filme nos remite a películas de Fellini, como “La dolce vita” y “Ocho y medio”. El padre de Kelly nos recuerda a aquel papá de Marcello, en ciertos aspectos, así como el actor se siente confundido como estaba el cineasta Guido, encarnado por Mastroianni. La película se contagia del clima de la Toscana y adquiere un sabor agridulce como aquellas grandes comedias del cine italiano, así como el relato adquiere matices oníricos a través de los recuerdos.
El filme es una crítica amable al mundo de Hollywood, pero también es un retrato del concepto del actor, de ese que no tiene una vida propia y necesita llenarla con un personaje. Kelly ha girado por el mundo sin una personalidad definida, a pesar de que muchos se han sentido identificados con sus personajes de la pantalla grande. Ironías del destino.


