Arte y Cultura

Estrenan la versión mexicana de la película nacional “Morgue”

Hay algo emocionante, casi poético, en ver cómo una historia vuelve a nacer en otro lugar. Así pasa con “Tormento”, la nueva película de Olallo Rubio…

| Por La Tribuna-
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Hay algo emocionante, casi poético, en ver cómo una historia vuelve a nacer en otro lugar. Así pasa con “Tormento”, la nueva película de Olallo Rubio que se estrena este noviembre, inspirada en “Morgue”, aquella joya del cine paraguayo escrita y dirigida por Hugo Cardozo.

Aunque oficialmente se la catalogue como “remake”, en realidad lo que representa va mucho más allá: es un reconocimiento, una especie de homenaje que marca un antes y un después para el cine hecho en Paraguay.

Porque seamos sinceros: no todos los días una película paraguaya se convierte en la base de una producción internacional. “Morgue” se estrenó en 2019 con una propuesta sencilla y contundente: un guardia de seguridad que queda encerrado toda la noche en una morgue del Hospital Regional de Encarnación.

Lo que al principio parece una jornada común se transforma en una pesadilla sobrenatural inspirada en hechos reales. Esa mezcla de realismo con lo paranormal, tan característica de nuestras leyendas, fue lo que conectó con el público.

Sin efectos costosos ni artificios, “Morgue” logró algo que parecía impensado: llenar salas, liderar taquillas y poner a Paraguay en el mapa del terror latinoamericano.

Ahí es donde entra “Tormento”. Escrita y dirigida por el mexicano Olallo Rubio —el mismo detrás de documentales como “¿Y tú cuánto cuestas?” o “Gimme The Power”—, la película recupera la esencia de “Morgue”, pero le da una nueva voz, una nueva piel.

La protagonista es Natalia Solián, nominada al Ariel por su papel en “Huesera”, quien interpreta a Brenda, una guardia de seguridad agotada que es trasladada al Servicio Médico Forense.

Lo que empieza como una noche más termina siendo un descenso al miedo más puro, de esos que te hacen mirar dos veces al espejo antes de apagar la luz.

Rubio, que suele moverse entre la sátira y el análisis social, se anima acá a jugar con el terror psicológico. No busca el susto fácil, sino ese otro miedo: el que nace del silencio, de la soledad y de la cabeza que no para. Pero más allá del talento del director o del elenco, lo que hace especial a “Tormento” es su origen.

Que un proyecto paraguayo haya inspirado una producción mexicana, respaldada por estudios como BH5 y Videocine, es una señal poderosa.

Significa que el cine paraguayo está siendo escuchado. Que las historias contadas desde acá también tienen algo que decir allá afuera.

Durante años, Paraguay fue un territorio donde hacer cine era casi un acto de fe. Falta de fondos, poca infraestructura, escaso apoyo. Aun así, una generación de realizadores decidió apostar por sus propias voces, y hoy empiezan a cosechar resultados. “Morgue” fue un punto de inflexión: demostró que con creatividad, coraje y una buena historia se puede conquistar al público.

Que el terror también puede hablar en guaraní, en español paraguayo, en el idioma universal del miedo. Por eso, este “remake” no es un simple producto comercial. Es una validación cultural.

Una señal de que lo que hacemos acá importa, de que las historias locales pueden inspirar a otros países. Y ojalá sea la primera de muchas. Que otras películas paraguayas crucen fronteras, que nuevos directores se animen a contar lo suyo sin pedir permiso. En definitiva, “Tormento” no solo renueva una historia de miedo: reaviva la esperanza de un un cine paraguayo cada vez más fuerte, más valiente, más visto.

Un cine que ya no quiere imitar, sino ser referencia. Así que sí, cuando el 13 de noviembre se apaguen las luces del cine y empiece esa primera escena entre pasillos fríos y silencios inquietantes, habrá algo más que sustos en juego.

Habrá orgullo. Orgullo de ver cómo una historia paraguaya sigue viva, creciendo y haciendo historia, una película a la vez.

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