No pasa solo por la renuncia del intendente de Asunción. Tampoco por la destitución del electo en Ciudad del Este. La mejora no se dará en la Capital designando al concejal que deba concluir el mandato, ni con la simple elección de quien lo haga en CDE. En ambos distritos, la solución es inviable con el mero formalismo del cambio de fusibles. Únicamente podrá iniciarse con políticas eficientes en la administración de lo público.
Para no ir muy lejos en cuanto a la gestión municipal en Asunción y Ciudad del Este, basta con observar un solo tema presente en los medios: ambos municipios tienen dificultades incluso para pagar salarios a sus operarios. Si no logran cumplir con sus propios funcionarios, resulta ilusorio esperar que puedan satisfacer derechos básicos de los contribuyentes.
Según informes, Oscar «Nenecho» Rodríguez destinó la mayor parte de los bonos —que debían invertirse en obras de infraestructura— a gastos corrientes, bienes y consumo. En Ciudad del Este, Miguel Prieto ni siquiera dejó fondos en caja para el pago de sueldos. Por esa razón, su reemplazante debió gestionar con urgencia un préstamo millonario (G. 20 mil millones) para abonar salarios.
El ejemplo de los sueldos revela tres hipótesis: no recaudan lo suficiente (1), gastan más de lo que ingresa (2) y existe superpoblación de funcionarios (3). Cualquiera de los casos, o los tres a la vez, reflejan inoperancia administrativa. Así las cosas, cabe advertir que con maniobras de parche en ambas localidades no se alcanzará el necesario cambio positivo en beneficio de la ciudadanía.
La gestión eficiente en los municipios exige planificación estratégica, transparencia, innovación tecnológica y participación ciudadana. Los gobiernos locales difícilmente podrán elevar la calidad de vida de los habitantes sin indicadores de gestión. Será casi imposible sin medir los servicios ni proyectar acciones que aseguren la sostenibilidad del desarrollo.
Observamos que tanto oficialistas como opositores concentran la discusión en quiénes se van y quiénes asumen. Ese politiqueo repetitivo es un manejo pernicioso que aporta poco o nada. Lamentablemente, la clase política presta escasa atención al trabajo con objetivos definidos para optimizar recursos y enfrentar con previsibilidad las necesidades ciudadanas básicas.
Mientras persista el mismo ritmo, sin visión de trámites ágiles, sin celo por reducir costos, garantizar servicios de calidad, capacitar al personal, rendir cuentas, establecer procesos claros, combatir la corrupción, generar confianza y fortalecer la conexión entre municipio y sociedad, habrá pocas perspectivas de sacar a Asunción y Ciudad del Este de la situación actual.
Esa hueca competencia entre grupos políticos por colocar a sus adherentes en la Intendencia se ha mostrado insuficiente. La Capital de la República y CDE, como punto fronterizo de relevancia, necesitan superar ese giro sobre lo mismo. Se requiere previsión, honestidad y eficiencia. Todo ello se construye con planes de visión reformista y liderazgos políticos que comprendan el presente y actúen en favor de un futuro exitoso.