Nuestro país avanza con pasos firmes en la producción frutihortícola, alcanzando volúmenes significativos, mayor presencia en mercados de exportación y una integración más sólida de rubros, lo que fortalece la capacidad de abastecer al mercado interno.
Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP), destacan que este sector refuerza la competitividad de los productores nacionales, especialmente de la agricultura familiar, que representa el 73 % de la población económicamente activa en el ámbito rural.
El rubro frutihortícola se consolida como un eslabón estratégico del sistema productivo nacional, asegurando alimentos frescos para los hogares y generando ingresos mediante oportunidades de comercialización directa.
Más cerca de abastecer canasta familiar del país
De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el país se acerca al autoabastecimiento en varios rubros esenciales de la canasta familiar.
Datos de los últimos dos años, la productividad de cultivos estratégicos como tomate, papa, cebolla y ajo mostró un incremento promedio del 25 %. En hortalizas de hoja, la producción es completamente nacional, mientras que en raíces y tubérculos —como mandioca, zanahoria y remolacha— se cubre más del 80 % de la demanda interna.
Ya en la parte fruticultura, el último Censo Agropecuario de 2022 indica que nuestro país destina 82.251 hectáreas a cultivos permanentes, con mayor relevancia de la banana (15.960 ha), la piña (5.121 ha), el naranjo dulce (5.011 ha) y el naranjo agrio (2.780 ha).
Por ello, los productores locales buscan diversificar e integrar rubros para satisfacer la demanda interna y avanzar hacia el autoabastecimiento, consolidando la sostenibilidad del sector.
Ferias y eventos ayudan a generar ingresos adicionales
Rosa Vera, representante de la Asociación de Feriantes Santa Rosa de Aguaray, comentó que la comunidad se dedica a la agricultura desde hace años, con un sistema de apoyo mutuo mediante la compra de productos entre vecinos, y resaltó que la agricultura constituye el sustento de las familias.
Señaló que las ferias son el impulso para las ventas y generan ingresos adicionales, realizándose mensualmente en Santa Rosa y participando en otros eventos organizados en la capital y distintas localidades del país.
Por su parte, Teodolina Vázquez, quien es parte de la Asociación Sol de Mayo y del Comité Primero de Mayo en Caaguazú, señaló que la producción frutihortícola fue fundamental para el sustento familiar y la educación de sus hijos, quienes hoy son profesionales: dos ingenieros agrónomos, dos licenciados y un docente.
La familia mantiene su apuesta por el sector, con énfasis en modernizar los sistemas productivos y acceder a mayor capacitación, diversificar cultivos y combinar la horticultura con la producción animal.
En términos comerciales, han logrado colocar sus productos en supermercados como Ña Vero de Yaguarón y Daisy de Paraguarí, además de participar en ferias semanales en Caaguazú. También aprovechan ferias en otras localidades para ampliar sus ventas.
Este crecimiento fortaleció la organización comunitaria, con el comité Primero de Mayo, compuesto por 80 mujeres, construyendo un local propio para acopio y administración, consolidando el trabajo asociativo como herramienta clave para el progreso.
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Desafíos para la agricultura familiar
Las comunidades productivas enfrentan limitaciones en apoyo económico y técnico, además de los efectos de la estacionalidad y otras vulnerabilidades estructurales.
Cultivos como tomate, cebolla, papa y zanahoria se producen en periodos específicos, generando brechas de abastecimiento que requieren importaciones. Actualmente, se desarrollan proyectos para extender el calendario de producción y asegurar disponibilidad durante todo el año.
Entre los desafíos también se destacan la falta de infraestructura adecuada, asistencia técnica insuficiente y limitaciones financieras en todas las etapas del proceso productivo. Además, el contrabando presiona los precios y afecta la estabilidad del sector nacional.
Expansión hacia mercados internacionales
En 2024, nuestro país alcanzó un hito histórico al exportar tomates, cebolla, zanahoria y locote por primera vez. El comercio internacional hacia Argentina generó G. 14.000 millones, mientras que los envíos a Chile y Brasil alcanzaron G. 274.000 millones, según datos del MAG. Los rubros más destacados en la exportación total de frutihortícolas son la banana, naranja y piña.
Nuestro país continúa promoviendo una agricultura sostenible, con el objetivo de garantizar una oferta constante que beneficie tanto al productor como al consumidor. La meta es lograr el autoabastecimiento y generar excedentes para ampliar la presencia en mercados internacionales, reduciendo la dependencia regional y del contexto global.
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