Lula apuesta a la billetera para evitar que Paraguay use su energía

Este año coinciden dos hechos relevantes. Encima tienen relación entre sí. Es la oportunidad para tener un mejor Gobierno y es el tiempo para renegociar el Anexo C, del Tratado de Itaipú. Así las cosas, la nueva conducción, si tiene coraje, podrá lucirse haciendo que Paraguay saque provecho de la energía generada por la hidroeléctrica. Si no pasa esa prueba de fuego, el Gobierno que asuma en agosto próximo terminará yendo a tientas como el actual.

No queremos ser pesimista. Ni cargar un ambiente tóxico antes de tiempo. Al contrario, nuestra línea de tomar como bandera Itaipú es más bien para animar, o sí se quiere provocar, que el nuevo Gobierno haga historia y salga de la extremada obsecuencia con los mandados de Brasil. Compartimos la posición de buena parte de la ciudadanía que sostiene que ya no corresponde esa actitud lastimera de aceptar migajas que concede Brasil para continuar abusando de la energía que produce la Binacional.


Sabemos que puede haber un coro de políticos nacionales blindando para que siga el reparto de la miga que viene de Itamaraty. Estarán en filas intendentes, gobernadores y el mismo Hacienda para hacerse de una parte del dinero que viene en concepto de compensación. Sí se pregunta hoy a cualquier intendente, cuánto es su presupuesto y es seguro que responderá diciendo: «Mi royaltíe es tanto». La exageración es para ilustrar que la partícula económica que viene del vecino país es ya casi parte de mismo Presupuesto General de Gastos de la Nación.

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Es que Itamaraty piensa y actúa en consecuencia. Sabe que los gobiernos corruptos ceden ante cualquier sustancia crematística. E incluso sabe que esos acuerdo de dinero por energía serán valorados y promocionados como exitoso por los grandes medios de prensa nacional. Un ejemplo de promoción, visibilidad y aplausos fue el entregado a Lugo, en cuya administración el monto pasó de US$ 120 millones a US$ 360 millones.


Mientras en Paraguay hay gritos por euforía por los resultados electorales últimos en Brasil, Lula ya cuenta con la carta definida sobre Itaipú. Tiene su receta al saber que al pagarse toda la deuda tiene que bajar la tarifa de la electricidad. Entiende que su negocio para mantener el desarrollo de su país a costa de Itaipú es que no vaya variación en el Tratado. Es decir, que Paraguay no asuma su derecho sobre el 50% de la energía, por lo que continuará mostrando la billetera para calmar algún recoveco de cambio que pretenda el gobierno que asuma en agosto próximo.


Según el experto paraguayo, general Pozzo, cuando se paga toda la obra de la hidroeléctrica, automáticamente esa deuda que Itaipú pagaba al tesoro brasileño se deja de abonar y sobran 2.000 millones de dólares anuales. Eso significa que en esa proporción se debe disminuir la tarifa de la electricidad. Los consumidores pagan 22,60 el kw/mes. Al pagarse la totalidad de la deuda, esa tarifa debe reducirse a 12,67 kw/mes. Significaría, más del 60 por ciento, lo que debe bajar la tarifa de la electricidad”.


En el territorio nacional ya fueron inauguradas las líneas de transmisión de 500 kV. Eso es de valor estratégico, pues permite a Paraguay disponer de toda la energía que le corresponde. Obviamente estará cargo de las autoridades que asuman en agosto definir el uso que se le dará a dicha energía. En otras palabras, la renegociación estará en que Paraguay disponga del 50% de la energía generada, que le corresponde legítimamente, o seguir dejando que el excedente use Brasil.

Ante cualquier simulacro, resquicio o posibilidad de renegociación positiva a favor de Paraguay del Anexo C, del Tratado de Itaipú, Inácio Lula da Silva ya mostró el poder de seducción de su billetera, con lo que busca mantener el desarrollo de Brasil a costa de la energía que pertenece a la Nación guaraní..