Fuerte crítica de la Iglesia en Caacupe a la clase política que no presenta propuestas sobre temas claves que preocupan a la población

El obispo de Caacupé Monseñor Ricardo Valenzuela, lanzó una fuerte crítica a la clase política que ante las próximas elecciones no presenta propuestas concretas sobre cuestiones claves que preocupan a la población.

En ese sentido dijo que los candidatos no hablan ni presentan propuestas sobre: el problema de la tierra, con el tema de la educación, de la familia, de Itaipú, de IPS, de los indígenas; “qué estrategias emplearán para eliminar los grupos terroristas, con los secuestradores que matan no pocas veces con total impunidad, con los que trafican con armas y con órganos humanos”.

Monseñor Valenzuela se preguntó qué soluciones proponen los candidatos y los partidos para terminar con el azote del narcotráfico, con el nuevo flagelo del sicariato.

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“¿Cómo van a encarar el tema de la seguridad, el rol de militares y policías? ¿Que se hará con un poder legislativo superpoblado? ¿Qué mecanismos emplearán para que la Justicia sea independiente y objetiva y dejen de prevaricar y vender sentencias? ¿Cómo se podrá mitigar los efectos del tráfico de influencias?”, dijo el obispo Valenzuela, en su su IV Carta al pueblo paraguayo, que leyó durante la homilía en la celebración central en honor a la Virgen de Caacupé.

El obispo hizo primero una reflexión sobre la historia de valentía y firmeza del pueblo paraguayo. “Hemos tenido dos grandes guerras con nuestros vecinos, revoluciones y luchas intestinas. Paraguay se independizó en 1811 y forjó su propia vida y su propia cultura, una nación libre y soberana con sus tradiciones y su folklore, con sus héroes, con sus poetas, literatos y artistas, con los músicos que supieron describir y cantar las gloriosas gestas de nuestros valientes jóvenes que ofrendaron su vida por un Paraguay mejor. Los paraguayos nunca fuimos derrotados ni por las adversidades ni por las guerras y desventuras. Hemos sobrevivido a una guerra que amenazaba ser un exterminio”.

«La Iglesia no puede ser arrinconada en los templos»

Tras dos años de pandemia, la feligresía se congregó nuevamente en la explanada de la Basílica de Caacupé.

Defendió la labor social de la Iglesia Católica, que no puede ser arrinconada en los templos ni renunciar a su misión profética de anunciar y denunciar.

“La Iglesia está llamada a impulsar el desarrollo espiritual de los creyentes y de todas las personas sobre todo en un tiempo, como el nuestro, en el que el pueblo se siente asediado y acosado por ideologías extrañas y por propuestas políticas y modelos administrativos carentes de seriedad y de sustento moral”, dijo.

Agregó que la función del Estado no puede limitarse al cobro de impuestos sino en la buena administración de los bienes y remarcó que es necesaria una rigurosa fiscalización del manejo de la cosa pública, cuyos administradores necesitan con urgencia lecciones rápidas de idoneidad y de honestidad.

Monseñor Valenzuela expresó la preocupacion de la Iglesia por la situación económica del país.

“A duras penas hemos superado una pandemia y por poco, como resultado inmediato, no hemos caído en una debacle económica. Es necesario fijarse en el endeudamiento de nuestro país en cifras siderales, miles de millones de dólares, como deuda externa, que representa un altísimo porcentaje del producto interno bruto. No nos parece prudente hacer préstamos y más préstamos y aprobar, deliberadamente, un presupuesto deficitario; gastos y más gastos sin tener aún con qué pagar”, enfatizó.

Dijo que el panorama sombrío de nuestra economía apunta directamente a la quiebra con toda la consecuencia que se puede derivar y recordó que la economía paraguaya se centra en tres rubros principales: agricultura, ganadería y energía.

Insistió en la deuda pública y que inclusive se estén utilizando los préstamos para el pago de salario al funcionariado, cuando en contrapartida se sigue teniendo precariedades en materia de salud, educación, seguridad y justicia.

Manejos que ponen en riesgo al IPS y los fondos jubilatorios

El obispo hizo un énfasis especial en dos instituciones claves para el país, como el Instituto de Previsión Social e Itaipú.

“En primer lugar, el IPS es una gran Institución que atiende los problemas de salud de tantos trabajadores y obreros cumpliendo así un rol relevante en la sociedad. Nuestra preocupación radica en la propuesta de “meter mano” a los fondos del Instituto previsional, lo cual es sumamente riesgoso para el futuro de miles de asegurados y sus respectivas familias”, insistió.

“Cada tanto se hacen intentos de utilizar fondos del IPS, buscando atajos para solucionar, de modo imprudente y deshonesto, faltantes causados por el mal manejo de la administración de la República. Por eso, con fuerza profética, requerimos que se atienda a no despojar a los trabajadores de los recursos generados con su dinero ganado con esfuerzo y tenacidad”, remarcó el obispo.

Advirtió sobre el peligro de los malos manejos del IPS que ponen en riesgo las jubilaciones y el seguro social y que al final sean los trabajadores quienes paguen el costo de la mala administración de los gobernantes.

Renegociación del Tratado de Itaipú debe ser una cuestión fundamental para el país

Sobre Itaipú dijo que lo que inquieta e impacienta es la próxima renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú. Desde un tiempo se viene insistiendo sobre la necesidad de prepararnos como país para esa renegociación.

“Este tema debería ser una profunda preocupación de todo paraguayo. ¿Cómo corregir el Tratado y qué beneficios debe y puede sacar Paraguay de ello? Sin embargo, seguimos sujetos a cuestiones banales sin colocar este tema en la agenda de cuestiones relevantes”, apuntó.

“Parece un contrasentido que en casi 50 años de Tratado y 37 años de producción de la segunda hidroeléctrica más grande del mundo de la que somos dueños el 50 por ciento; sin embargo, el Paraguay solamente utilizó el 8 por ciento de la energía y en los hogares y en las fábricas se siguen pagando la tarifa más cara. Seguimos consumiendo el 40 por ciento de la energía proveniente de la biomasa, o sea leña, y nuestras calles y plazas siguen tan oscuras como hace 50 años”.

Pidió que no se desvíe la atención con aquello de tarifas reducidas y con descuentos de tres meses, coincidentes con el calendario electoral, como hizo recientemente el gobierno de Mario Abdo Benítez con la tarifa de la Ande.

“La cuestión fundamental está en la renegociación y la ciudadanía debe sopesar con inteligencia quiénes son aptos e íntegros para llevarla a cabo”, dijo el obispo de Caacupé

Pidió a los partidos políticos para que revelen de antemano, a quiénes proponen para conducir la renegociación y qué se proponen conseguir para el Paraguay. “La fecha para la renegociación se aproxima y solo observamos algunas iniciativas aisladas; pero, en general, todos seguimos pasivos, al parecer con pocas esperanzas, con poco interés en algo de vital importancia”.

El obispo de Caacupe insistió en que la energía es nuestra tercera fuente de ingresos y puede llegar a ser la primera.

“Deseamos percibir un mayor movimiento y dinamismo en torno al tema. No estamos haciendo “lío” como nos recomendó el Papa Francisco. Hagamos “lío” ahora y no nos lamentemos después con el fin de vender a mejor precio la energía que, como socios, nos corresponde”.

«Así como el Estado no tiene religión, la justicia no tiene partido”.

Respecto a la administración de la justicia en nuestro país dijo que “Se requiere la independencia de este organismo de los poderes fácticos para que realice su función con seriedad y ecuanimidad. No queremos fiscales “gatillo fácil” que imputan sin tener una base seria de un supuesto delito; tampoco queremos fiscales complacientes con criminales y perturbadores de la paz pública”.

Lamentó que el Paraguay sea considerado como “el paraíso de la impunidad”. “Necesitamos justicia para todos; hagamos lo correcto con tiempo y no sigamos el ejemplo engañoso de otros países que entran por senderos sinuosos y se pierden por el camino.

Los jueces deben ser personas honorables, dignas y respetables cuyas sentencias y veredictos lleven el sello de la legalidad y de la justicia. No queremos jueces que prevarican y que abusen de sus funciones o fragüen resoluciones a cambio de un puñado de peculio, por presión política o del narcotráfico o de personas que se dedican a estafar y expoliar bienes ajenos.

Monseñor Valenzuela expresó también su preocupación por el crecimiento del crimen organizado en el país. “La vida humana corre constante riesgo ante la incursión del crimen organizado que delinque impunemente bajo el amparo de poderosos patrones. Asesinaron al fiscal Marcelo Pecci fuera del país como si fuera un crimen común, dejando destrozada a una familia y obstruyendo la investigación fiscal sobre el lavado de dinero y otros crímenes conexos al narcotráfico, el tráfico de armas y otros delitos de gran envergadura”.

Dijo que si no fuera por el gobierno donde ocurrió el crimen, (Colombia) el caso, probablemente, seguiría sin resolverse. También recordó los sonados casos de crímenes como el asesinato del intendente de Pedro Juan Caballero y antes su sobrina. “Fue acribillado el octavo periodista en esa ciudad, y a una madre y ex esposa de un futbolista en San Bernardino; también fue asesinado el ex director de la Penitenciaría de Tacumbú. Mientras tanto siguen desaparecidos los secuestrados por la banda criminal del Norte: Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis sin que se note mucho esfuerzo oficial por rescatarlos”, lamentó.

La cuestión fundamental está en la renegociación y la ciudadanía debe sopesar con inteligencia quiénes son aptos e íntegros para llevarla a cabo”, dijo el obispo de Caacupé

“Debemos reconocer que nuestro sistema educativo es deficiente y necesita una transformación»

En lo que se refiere a la educación señaló que cíclicamente aparecen situaciones que buscan hacer cambios en la educación y en torno a esa polémica se forman grupos que plantean cambios y otros que se niegan a esas reformas.

No pocas veces los grupos llegan a la violencia verbal, al hostigamiento, a la descalificación fácil, a la difamación y a la afrenta. La Iglesia se mantiene en su postura de respetar la Constitución Nacional y la Doctrina sobre la vida. A pesar de las fuertes presiones que ejercen los lobbies nacionales e internacionales, seguimos apostando a nuestra fe en la Palabra de Dios, en la familia y en la vida como creación divina.

“Debemos reconocer que nuestro sistema educativo es deficiente y necesita una transformación. Pero ese cambio deberá realizarse sin ideologías que desvirtúan la naturaleza humana. Esa educación debe ser integral e integrada y debe responder a toda la realidad del hombre y de la mujer, un proceso educativo que respete la identidad sexual, la cultural del pueblo paraguayo y la dimensión trascendente de la vida. Como el Papa Francisco nos alerta, hay que tener cuidado con las “colonizaciones ideológicas” que socaban el cimiento de la cultura de los pueblos. Queremos que nuestros niños y jóvenes crezcan como Jesús, “en estatura, en sabiduría y en gracia” como afirma el evangelista san Lucas.

Habló también de la realidad de la Iglesia y recordó que en varias ocasiones ésta ha pedido perdón por los pecados cometidos y por el anti testimonio de sus miembros a lo largo de la historia, pero que aún así la Iglesia no puede renunciar a su misión profética de anunciar el Evangelio y denunciar las injusticias y todo aquello que se opone al proyecto del Reino de Dios.

ODESUR, Berta Rojas y un cardenal paraguayo

Monseñor Valenzuela resaltó también los aspectos positivos que brindaron alegría al país como la organización de los XII Juegos Sudamericanos ODESUR, que nos dio la oportunidad de demostrar las cualidades humanas de nuestros atletas y la hospitalidad de nuestro pueblo. “Felicitamos a los atletas y pedimos aplausos para ellos que demostraron que “si se quiere se puede”.

Mencionó también como hecho resaltante designación por el Papa Francisco del primer Cardenal paraguayo, en la persona de Mons. Adalberto Martínez y el premio a la guitarrista Berta Rojas se consagró en dos categorías de los prestigiosos premios Grammy Latino.

El obispo Valenzuela recordó que estamos en tiempos electorales, tiempo de demandas de la ciudadanía a quienes aspiran a ocupar cargos y a quienes desean continuar en ellos.

Se interrogó ¿Por qué razón hay tanto afán de ser político? ¿Es muy grande acaso el deseo de servir? O ¿No se ha vuelto la política un medio ilícito para enriquecerse? ¿O para proteger negocios o gestionar transacciones comerciales?

Los cristianos están llamados a elegir a autoridades que tengan una mínima credibilidad; que sean patriotas, que su historial de vida refleje el espíritu de servicio y que cimente su programa en un proyecto sólido, sostenible, basado en el bien común, en la transparencia.
“No queremos más autoridades corruptas que, sin pudor, expolian a gente indefensa sumando y haciendo crecer su riqueza mal habida. Queremos autoridades que sirvan al pueblo y no que se sirvan del pueblo. Autoridades que no pisoteen a los pobres de la tierra”

Monseñor Ricardo Valenzuela, IV CARTA AL PUEBLO PARAGUAYO